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Growth of juvenile cobia at three different densities in a recirculating aquaculture system

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Opinión

La importancia de un canal de distribución

Viernes 11 de abril 2008

El fortalecimiento de la cadena de distribución es esencial estimular la producción acuícola y promover el consumo de proteínas de buena calidad en una población que aprecia las cualidades nutricionales de los productos pesqueros y acuícolas, pero que aún no las disfruta.
 
Recientemente un estudio del Consejo Mexicano de Promoción de los Productos Pesqueros y Acuícolas (COMEPESCA) sobre hábitos de consumo de productos del mar en México reveló que el 94% de los mexicanos consideran importante o muy importante el consumo de este tipo de productos. La mayoría de los encuestados lo califica como un buen aporte nutricional, aunque no necesariamente conoce sus cualidades diferenciales sobre otras proteínas, tal como ser fuente de Omega 3.
 
No obstante, las cifras de consumo per capita en México no reflejan esta realidad. Los encuestados lo atribuyen en primer lugar al precio, y en segundo lugar, a la accesibilidad.
 
Permítanme tomar esta segunda variable y comentar lo que en Chile ha ocurrido en los últimos años sobre el tema de distribución. Hace poco más de 10 años, en Chile, al igual que en México, el canal de distribución de pescado fresco se limitaba a las “ferias libres”, una forma de comercio comparable a los mercados ambulantes. Alrededor del 80% de la venta de productos del mar se efectuaba por este canal con una serie de inconvenientes a la hora de revisar las condiciones higiénico sanitarias bajo las cuales se desempeñaba.
 
Por supuesto, mantener la cadena de frío era prácticamente imposible, a pesar de su importancia para este tipo de productos altamente perecibles.
 
El cambio de canales de distribución parecía poco probable dados los hábitos de consumo tan arraigados. Sin embargo, la cultura ha cambiando.
 
Progresivamente, la mujer se ha incorporando al trabajo fuera del hogar, se han desarrollado cadenas de supermercados con tecnologías modernas y ha crecido la responsabilidad sobre la proveeduría de alimentos de calidad. Todo lo anterior produjo un cambio estructural en el mercado. Fui testigo y partícipe a mediados de los 90’s de un gran esfuerzo de desarrollo para incorporar los productos del mar como fuente proteínica adicional en los supermercados.
 
Trabajamos en la introducción de porciones de pescado fresco en bandejas listo para llevar a casa, apoyamos la creación de marcas, promovimos el cambio de una infraestructura antigua por puntos de venta vanguardistas, y también contribuimos a la capacitación de los vendedores, quienes aprendieron a reconocer la frescura de los productos y cómo cocinarlos para aconsejar al comprador; también se trabajó en temas como la preparación atractiva de vitrinas, con una combinación atractiva a la vista de colores e iluminación y, por supuesto, trabajamos en apoyar una cadena de frío controlada desde origen.
 
El resultado es que las compras de productos frescos del mar se han trasladado en más de un 80% a los supermercados, haciéndolo más accesible para la compra y proyectando la imagen de productos seguros en la mente de los consumidores.
 
De acuerdo a un estudio de la Sociedad Nacional de Pesca, Chile elevó su consumo hasta 22.5 kilos per capita en el año 2000; y creció hasta 30 kilos per capita (peso de producto comestible) en el 2005, es decir un crecimiento real del 33% en 5 años.
 
Estas cifras son el resultado del esfuerzo por facilitar el acceso de los productos al consumidor y garantizar su seguridad al consumirlo.
 
El fortalecimiento de la cadena  de distribución es un punto que no hemos de dejar a un lado si deseamos incrementar el consumo de los productos del mar y estimular, por una parte a la industria acuícola y por otra, el consumo de proteínas de buena calidad en una población que aprecia las cualidades nutricionales de los productos pesqueros y acuícolas, pero que aún no las disfruta.
 
 

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