PUERTO RICO - Una de las grandes sorpresas que confrontan los visitantes de nuestro archipiélago es la inexistencia de una saludable y desarrollada industria pesquera como la tiene cualquier isla o país con costas.
Los principales restaurantes en San Juan importan el marisco o cuando consiguen el cartucho o chillo de profundidad o la cobia de Culebra los presentan como un “delicatesse”. De lo contrario, tenemos que llevar a los visitantes a restaurantes pintorescos en las costas, donde en ocasiones ofrecen marisco fresco que el buen conocedor sabe que es congelado.
Existen razones históricas por las cuales la industria pesquera no ha tenido la importancia que una vez tuvo con los taínos. Para los países invasores, España y los Estados Unidos, el rol de Puerto Rico era de bastión militar. Las poderosas edificaciones militares de ambos imperios evidencian esta prioridad (El Morro, San Cristóbal, Roosevelt Roads, Ramey, etc.).
Durante la hegemonía de la Marina de Guerra de los Estados Unidos sobre Puerto Rico, la conservación marina era enemiga de las prácticas bélicas en el archipiélago de Puerto Rico. Bajo la “Operación Manos a la Obra”, la prioridad era el desarrollo industrial y el establecimiento de petroquímicas en las costas de Puerto Rico, ambos también enemigos de la conservación marina. El propio Teodoro Moscoso, en sus últimos años de vida, me comentó sobre el gran error que fue no asignarle la prioridad requerida al desarrollo de nuestras fuentes de alimentación.
En 1988 había 1,731 pescadores comerciales que le vendían sus pescas a 50 villas pesqueras. En el 2006, la cifra disminuyó a 1,163 pescadores comerciales, una reducción de un 33%. Paralelamente, se estima que hay 200,000 pescadores recreativos que navegan en las cercanías de Puerto Rico.
En 1979 se desembarcaban 7,400,000 libras de marisco fresco; en el 2006 la cifra es de 1,339,000 libras, una reducción de 82%. El 90% del marisco que se consume en Puerto Rico es importado. Sólo el 10% es local, y debido a que no existe una industria desarrollada, su precio es más alto que el importado y su distribución se limita mayormente a través de las villas pesqueras.
Si bien es cierto que se han realizado proyectos como la Reserva Marina del Canal de Luis Peña en Culebra, tales proyectos son esfuerzos aislados y no están enmarcados dentro de un plan maestro gestionado por el Estado. La conservación marina con un plan ordenado para la reproducción de los peces es uno de los factores importantes que impulsarían el desarrollo de una industria pesquera saludable.
El plan debe ir acompañado de un programa educativo dirigido a los pescadores comerciales y recreativos, la ciudadanía y las nuevas generaciones, que son las que disfrutarán o pagarán las consecuencias de la destrucción de nuestro recurso marítimo.
Otro aspecto importante es el de la conservación de los arrecifes, los cuales proveen una gran diversidad y muchos espacios de hábitat. Como diría la decana de los Biólogos Marinos, la doctora Álida Ortiz Sotomayor: “Es como el gran supermercado que nos sirve a los seres humanos”. El 90% de los mariscos que consumimos provienen de los arrecifes.
Afortunadamente, ha surgido un proyecto de acuicultura de alta tecnología, amigable al ambiente, que cosecha cobias en Culebra (Snapperfarm, Inc.) y fue reseñado recientemente en la revista National Geographic como un modelo mundial del futuro de la acuicultura. Esta iniciativa privada debe de ser indicadora del enorme potencial de la industria; los expertos señalan que es el futuro de la industria. El Gobierno debe involucrarse en proyectos innovadores como el de las cobias culebrenses y motivar la inversión y el adiestramiento de personal. El gobierno de Hawai ya está inmerso en el desarrollo de esta industria de acuicultura, la cual cultiva peces de otras áreas.
La conservación marina y el desarrollo de la industria pesquera es una importante industria en las islas de Singapur, Nueva Zelanda, Grecia, Bora-Bora, Canarias y las costas de Australia, Francia y España.
Países como Israel han logrado ser autosuficientes en cuanto a su alimentación, al llegar a cultivar frutas y vegetales en un desierto árido. Sin embargo, Puerto Rico no logra maximizar el recurso que rodea su archipiélago.
Ninguno de los gobiernos en Puerto Rico ha visto el potencial de la industria pesquera como fuente de alimentación y desarrollo económico. ¿Será porque es mucho más fácil conseguir aumentos en las aportaciones federales para alimentos o para desempleo?
Para poder comentar... usted debe registrarse con su nombre verdadero e indicar un e-mail de contacto. Queda prohibido cualquier insulto o agravio, amenazas de cualquier índole o insinuaciones hacia o contra cualquier persona. No se permite lenguaje libeloso, difamatorio, ilegal, obsceno u ofensivo, faltas de respeto y el uso de sobrenombres de mal gusto o mensajes que violen los derechos de intimidad de terceras personas. Endi se reserva el derecho a decidir que mensajes incumplen estas normas, las Reglas para Comentar o los Términos y Condiciones de Uso de ENDI, a eliminarlos sin previo aviso y a expulsar a un Usuario que, a su sólo juicio, incumpla las mismas. Usted es el único responsable por el contenido que usted aporte.
Fuente: endi.com