Panorama Acuicola 

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Las grandes posibilidades que posee la cobia para su cultivo

Noticias del día25 de septiembre de 2006

Uruguay- Encontrar una especie ideal para el cultivo es lo que se busca siempre en la acuicultura. La tilapia se acercaba mucho a ese ideal: es resistente, prolífica, económica y apetecible. Pero cuando el objetivo parecía estar alcanzado, surgió otra que parece no sólo compartir esas bondades, sino también superarla. ¿Se estará frente a otro boom acuícola?

Encontrar una especie ideal para el cultivo es lo que se busca siempre en la acuicultura. La tilapia se acercaba mucho a ese ideal: es resistente, prolífica, económica y apetecible. Pero cuando el objetivo parecía estar alcanzado, surgió otra que parece no sólo compartir esas bondades, sino también superarla. ¿Se estará frente a otro boom acuícola?. A continuación un artículo publicado por Infopesca (www.infopesca.org) y realizado por Santiago Caro*, que corresponde a una revisión bibliográfica que intenta aproximarnos a lo que parece ser un gran protagonista del futuro.

El nombre científico de la cobia es Rachycentron canadum. Aunque no fue el primero que tuvo. El célebre Lineo la había bautizado en 1766 como Gasterosteus canadum. Por si fuera poco, presenta varias sinonimias, cuya descripción excedería los límites de este trabajo y sería más propio de un tratado para amantes de la nomenclatura (y del latín). Y por cierto que no le faltan denominaciones populares o vernáculas; los hay en casi todas las lenguas: black kingfish, cabio, crabeater (come cangrejos), ling, sergeantfish (pez sargento), mafou, offiziersfisch, okalala pandauan, rachica, esmedregal, bijupirá, etc., dependiendo de la región y/o país. Pertenece al orden de los Perciformes, valga aclarar.

Su distribución es muy amplia, siendo prácticamente cosmopolita. En el Atlántico Occidental se la ha descrito desde Nueva Escocia (Canadá), hasta la Argentina. No hay registros sin embargo, en el Pacífico Oriental.

Prefiere las aguas tropicales y subtropicales y para nadar, se aproxima a la superficie, razón esta última por la cual los autores la ubican entre los pelágicos. Se la encuentra sobre la plataforma continental y le gustan mucho los arrecifes, aunque en ausencia de ellos, igual intenta estar cerca de estructuras u objetos que se los recuerde (boyas, plataformas, barcos anclados o hundidos,etc). Es de hábitos solitarios y entonces rara vez se la ve formando cardúmenes, por lo que resulta un poco rentable en términos de pesca comercial (en 2003 sus capturas mundiales fueron de apenas 8.300 TM). Como contrapartida, sus características de buen luchador la posicionan como pieza codiciada en la pesca deportiva. Se la encuentra muchas veces acompañada de las infaltables rémoras.

Su cuerpo es alargado y en forma de torpedo. Tiene la cabeza larga y comprimida en dirección dorso-ventral. La piel, de coloración marrón grisácea en el lomo, plateada en el costado y amarillenta en el vientre, es suave y contiene escamas muy pequeñas. Una de sus principales característica fisonómica es la aleta dorsal, que presenta una gran elevación en su sector anterior y consiste en ocho rayos unidos por una membrana. Es tan notoria que incluso le da nombre al género (Rhachis: columna vertebral; kentrom: radios espinosos). Otro rasgo anatómico que la distingue, y que incluso condicionará, como veremos, su manejo en el cultivo, es la ausencia de vegija natatoria.

Los adultos silvestres promedian los 23 kg (se registran récords de más de 60 kg) y su talla varía entre los 50 y los 120 cm. Los machos maduran a los dos años y las hembras a los tres. Es un animal muy voraz y decididamente carnívoro. Varios tipos de crustáceos, cefalópodos y pequeños peces como lisas, pargos, corvinas y arenques pasan casi sin masticar por sus fauces, pero cuando puede elegir el menú, no duda y apunta al cangrejo. De ahí proviene precisamente uno de sus nombres populares.

La cobia crece muy rápido. Los científicos aseguran que lo hace al doble de velocidad que el salmón. Puede llegar a los 6 a 8 kg en apenas un año, si se le dan las condiciones favorables. Si a eso se suma que tiene carne con firme textura y excelente sabor, se explica fácilmente el interés de los acuicultores en producirla.

Cultivo de cobias
Pero no son el crecimiento rápido y su buena calidad, los únicos factores que motivaron a los acuicultores. Los autores enumeran otros:

-Facilidad para el desove.
-Alta prolificidad y fecundidad.
-Buen tamaño de huevas (1,4 mm).
-Buena supervivencia de larvas y alevinos durante el primer año.
-Ausencia de conductas agresivas entre individuos durante la cría.
-Bajos porcentajes de conversión de ración. Se estima en 1,5 a 1,8:1.

A su vez, tolera amplios rangos de temperatura. Los estudios más recientes lo ubican entre los 17º y los 32,2º C, pero para el cultivo, no debería bajar de 23 ni subir de 30. En cuanto a salinidad, también soportan variaciones, de 22,5 a 44,5 ppt.

Al ser un animal carnívoro, su dieta en cautiverio es variada y depende de quién la produzca: desde suministro directo de pescado de descarte hasta pellets secos.

Hasta la actualidad, la inmensa mayoría de las larvas provienen de sistemas extensivos. Esto representa una debilidad, debido a los bajos índices de supervivencia.

Exige aguas limpias, razón por la cual se han obtenido mejores resultados en jaulas en mar abierto que cercanas a la costa.

La cobia es relativamente nueva en la acuicultura. A nivel industrial recién comenzó a desarrollarse su cultivo hace poco más de diez años, concretamente en Taiwán. Debido a su falta de vejiga natatoria, necesita agua en permanente movimiento, por lo que se la cría en jaulas flotantes. Al día de hoy, China y Taiwán monopolizan su producción; en el caso de la isla el crecimiento fue exponencial en menos de diez años: de apenas 3 t en 1995, pasó a 4186 en 2003. Y dentro de Taiwán, la cobia tiende a monopolizar los cultivos ictícolas: se estima que un 80% de las jaulas flotantes se dedican a la especie. China y Taiwán totalizan una producción anual de 20.000 TM (de las cuales, 16841 corresponden a China).

La cobia presenta algo que ningún otro pez destinado a acuicultura tiene: no es exótico en ninguna parte, ya que como se dijo anteriormente, es prácticamente cosmopolita en condiciones naturales

Otros países asiáticos se aventuraron a esta actividad, entre ellos Vietnam y Filipinas, aunque en la mayor parte de los casos, con capitales y alevinos de origen taiwanés. Además, Estados Unidos y Australia iniciaron su actividad en la industria. Los norteamericanos aseguran haber avanzado en la cría y abastecimiento de alevines, sobre todo en el Estado de la Florida, habida cuenta de que si bien tiene un rango amplio de temperatura, se la encuentra más fácilmente en climas tropicales. En América Latina hay experiencias reportadas en Cuba, México y Brasil, no solo a nivel académico sino también empresarial.

Expertos taiwaneses han hecho estudios comparativos de la composición química entre la cobia silvestre y la de cultivo. Sólo se encontraron variaciones importantes en el contenido graso, que es mucho mayor en la de cultivo (16,7%) que en la silvestre (6,7%). Tratándose de un pescado pelágico y por ende graso, esta característica de mayor contenido lipídico hace que el producto cultivado sea más favorable desde el punto de vista comercial, gracias a su mejor sabor y contenido en ácidos grasos de cadena larga.

Comercialización
Sus características organolépticas la hacen un pescado adecuado para varias de las formas comunes de consumo. El alto contenido graso la hace de elección para el ahumado, el asado; además de eso, su firme textura y suavidad al paladar son méritos que justifican su uso como materia prima de los tradicionales plantos japoneses (sashimi y sushi). El cocido y frito también le sientan.

Por tratarse de una especie nueva en la acuicultura, la información sobre comercialización no es muy abundante. De hecho es una especie desconocida, y este detalle es señalado como uno de los desafíos u obstáculos para su producción masiva, por lo que en materia de mercadeo está todo por hacerse.

Por ejemplo, no se conocen precios en los grandes mercados internacionales, ya que no hay oferta suficiente. Pero sí se sabe que está en el rango de pescados altamente cotizados como el salmón o la merluza negra. Las referencias a las que se ha podido acceder, indican un precio en el mercado interno de Taiwán que promedia los U$S 5/kg, para el eviscerado, dependiendo de la talla. Otras, hablan de hasta U$S 7/kg para el producto vía aérea en el mercado de Estados Unidos.

Japón es aparentemente uno de los principales mercados, y se surte principalmente de Taiwán, que aprovecha también su estratégica posición geográfica en tal sentido.

Pero la potencialidad es grande, habida cuenta de que muchos la consideran un promisorio sustiuto de las especies blancas cuyos stocks están en decadencia, desde los más accesibles bacalao (Gadus morhua) y merluzas blancas (Merluccius) hasta la muy codiciada merluza negra (Dissostichus eleginoides).

*El Dr. Santiago Caro es director de Información y Promoción Comercial de Infopesca.

Fuente: aqua.cl



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