Panorama Acuicola 

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Parques Acuícolas en el Estado de Sonora, México un modelo de producción con éxito
Por: Dinora Gómez*

Noticias del día30 de marzo de 2004

En 1997 los parques acuícolas generaron 15.14 millones de dólares

El modelo de producción de camarón mediante la creación de parques acuícolas, donde se comparte instalaciones, compra de insumos e incluso la búsqueda de negociaciones benéficas en la venta global del producto, ha sido un ideal para muchos productores. Sin embargo, la idiosincrasia propia no ha permitido llevar con éxito este tipo de asociaciones entre varios productores, a pesar de que a la postre, todos reconocen el potencial beneficio que puede obtener.

En 1986, el Gobierno del Estado de Sonora, en el noroeste de México, en búsqueda de solucionar un problema de repartición de tierra de cultivo agrícola para un número significativo de productores y campesinos solicitantes de la misma, decidió dar en concesión a estos determinadas hectáreas de terreno en los márgenes de la costa y en los alrededores de algunos esteros y bahías; que anteriormente eran terrenos propiedad de la nación o de algún particular, con el objetivo de crear nuevos parques acuícolas donde se construirán granjas para la producción de camarón, compartiendo instalaciones como: canal de llamada, estación de bombeo, canal de distribución del agua y canales de drenaje, entre otros.

Así nace el programa Agrario Integral del Estado de Sonora, el cual inicia los estudios para establecer 5,500 hectáreas de estanquería, y crear 64 centros de población ejidal (organización de producción Rural en México) que participarían en el programa.

En 1989 se iniciaron los trabajos de infraestructura de los parques acuícolas. A través de la Secretaria de Pesca del Gobierno Federal, en conjunto con el Gobierno del Estado de Sonora, se crea el Fondo de Fomento a la Acuacultura del Estado de Sonora (FFAES), con el propósito de continuar el desarrollo y organización de los grupos para iniciar sus actividades productivas, considerando una buena administración, la creación de prácticas y normas de trabajo, capacitación constante, así como una estrategia financiera y económica que permita el óptimo aprovechamiento de los recursos disponibles.

Gracias a esta organización es que los parques se han consolidado como empresa (algunos ya llevan seis años de operación), logrando excelentes resultados en sus cosechas, rendimiento y utilidades por arriba del promedio nacional, mismo resultados que se han visto reflejados en el aumento de los ingresos familiares de los miembros de los ejidos acuícolas.

"Estos resultados no se hubieran logrado sin un programa de capacitación constante", comenta el Biol. Ernesto Garmendia Núñez, Director técnico del FFAES y del Parque Acuícola "La Atanasia".

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Egresado de la Universidad Autónoma de Sinaloa de la carrera de Biólogo Pesquero, Garmendia Nuñez ha ocupado diversos puestos técnicos y administrativos en la antigua Secretaría de Pesca, hoy SEMARNAP. "Los productores, en su mayoría de origen rural, ha aprendido a desarrollar una actividad completamente nueva para ellos, y además a llevarla a cabo de manera destacada, lo cual los ha colocado entre los mejores productores del país", agrega el Biol. Garmendia.

Hay que destacar el reglamento interno de las granjas, el cual le da estructura empresarial a la organización. Este manual de políticas internas, propuesto y aprobado en asamblea por todos los socios, contiene reglas de organización comunes a cualquier empresa. El no cumplimiento del reglamento dado podría implicar la pérdida de utilidades, que pueden ser de $26.000 dólares por ciclo productivo por persona. Utilidades que se distribuyen en porcentajes dependiendo del esfuerzo de cada trabajador o socio.

En 1991 se inicia operaciones con 264 hectáreas de superficie productiva (engorda y preengorda); es decir, el 4.8% del total de los cuatro parques acuícolas (5,500 hectáreas). En principio, participaron 240 hectáreas destinadas a engordar. A raíz de las primeras producciones, se crea un consejo de administración integrado por el FAPES, Bancomer (banca comercial), Fira (banca de fomentos), Fomento Pesquero (Gobierno del Estado de Sonora), Comisión Agraria Mixta (representante de organización ejidal) y los ejidos involucrados, con el objeto de diseñar y ejecutar un paquete tecnológico, administrativo y de organización que llevará a resultados positivos. Desde 1991 a 1997, la superficie de cultivo fue ascendiendo: 224, 240, 336, 495, 583, 680 y 880 hectáreas, respectivamente. En 1992, se registraron buenos rendimientos: 1,622 kg/hectárea, dos veces superior al de 1991. En 1993 una producción total de 660 toneladas, y un rendimiento por hectáreas de 1,965 kg que significó la consolidación económica de los parques acuícolas. Posteriormente, en 1994 se lograron 1,122.7 toneladas y un rendimiento productivo de 2,268 kg/hectárea y con ello la creación e incorporación de nuevas granjas para el cultivo.

En 1995 existió una reducción derivada de problemas patológicos (virales principalmente) que se presentaron en prácticamente toda la costa del pacífico mexicano. Esto propició descender la producción a 895 toneladas de camarón entero. Sin embargo, para 1996, los resultados fueron alentadores, obteniéndose en total 1,157 toneladas de camarón entero, con un rendimiento por hectárea de 1,703 kg. Y para el ciclo de 1997, resultados de 880 hectáreas cultivadas con una producción total de 1,958 toneladas de camarón entero con rendimientos de 2,225 kg/hectárea. Por su ubicación, la producción de los parques acuícolas está orientada el mercado internacional, por lo que a través de Ocean Garden Products Inc. han realizado conjuntamente alianzas estratégicas de mercado para la distribución del producto en marquetas de 5 libras, clasificados por tallas, camarón sin cabeza de primera, de segunda y "broken". Procesadas con estrictos controles de calidad, dictaminados y controlados por Ocean Garden. Desde sus inicios, el parque acuícola La Atanasia, exportó 234 mil libras de producto terminado, y a la fecha (1997) los parques acuícolas exportaron 2,590,000 libras de producto que significan ingresos de 15.14 millones de dólares.

En cuanto a calidad e impacto ambiental, es importante mencionar que los parques acuícolas se localizan en una región en donde el mangle, por ejemplo, ocupa un área muy limitada. Por otro lado, las granjas cuentan con baños ecológicos (no contaminan el agua, suelo, aire). En general, la limpieza de los parques es una actividad primordial que se hace con constancia. Cabe destacar que las granjas cuentan con instalaciones de celdas solares como fuente de energía (uso doméstico).

A la fecha, los parques acuícolas no disponen de instalaciones de producción de postlarvas (laboratorios), por lo que este insumo se convierte en un factor determinante para la operación de la estanquería conformada. En 1997, se requirió de 190 millones de postlarvas. Para 1998, el requerimiento de postlarva se concentra en los meses de marzo a mayo, por una cantidad de 176 millones de organismos.

Las postlarvas han provenido de 12 diferentes laboratorios en lo que va de los años productivos, y se ha trabajado con nauplios de origen silvestre, nauplios de maduración con reproductores silvestres, cultivados, libre de patógenos específicos y recientemente (1996 y 1997) de reproductores resistentes.

Un análisis del diagnóstico operativo de los parques acuícolas, plantea un futuro promisorio para la acuicultura como actividad productiva del Estado de Sonora, México. Sin embargo, en el análisis se destaca el hecho de que el impacto socioeconómico está limitado por la falta de servicios en la localidad; como el abasto de crías (postlarvas de camarón), las cuales son adquiridas en su mayoría en laboratorios que se encuentran fuera de la región, en otros estados de la república e inclusive fuera del país, lo cual disminuye la derrama económica y las fuentes de empleo generadas. Otro servicio deficiente es el proceso de empaque del producto (camarón), actividad que demanda gran cantidad de mano de obra y que también se tiene que llevar a cabo en otras regiones.

Entrevista:

Profesor Miguel Ángel Castro Cossío

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Representante de ejidos acuícolas

El profesor Miguel Ángel Castro Cossío ha sido dirigente de organizaciones sociales por más de once años, donde su función primordial ha sido representar a los grupos ejidales en materia de derechos agrarios y en la promoción y fomento de las actividades de este sector, entre las que destaca el cultivo del camarón.

El impulso de desarrollo en estas actividades ha sido a base de lucha, esfuerzos y apoyos demandados por los campesinos hacia el gobierno, mismo que ha dado respuesta a esas demandas otorgando obras de infraestructura, tales como: canales de llamada, reservorios y estaciones de bombeo; las que han servido de garantía para obtener financiamientos de instituciones bancarias privadas involucradas en la actividad en particular, y que en conjunto forman un paquete financiero que ha puesto a trabajar exitosamente a un gran número de campesinos mexicanos.

"El ejido en el sur de Sonora, cobra hoy más vigencia debido al estado actual y al nivel de organización en el que se encuentra. Es ya una instancia de organización, de producción y de trabajo, de unidad, fraternidad y trabajo colectivo", comenta el Profesor, y agrega que el grado de organización que tiene los acuicultores se debe a la capacitación permanente y continua que ha beneficiado de manera directa a ejidatarios y técnicos de ésta región.



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