Panorama Acuicola 

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¿Es compatible la administración pública de la acuicultura con la de la pesca?

Editorial01 de junio de 2017

Debería serlo para fines prácticos, si no fuera porque las demandas y necesidades de la pesca, ancestrales en algunos casos, irresolubles en otros y mal atendidas en la mayoría, son totalmente diferentes a las necesidades de la acuicultura.

La pesca, por su naturaleza, requiere de políticas, apoyos gubernamentales y financiamiento, que son desde el punto de vista político, social y económico totalmente diferentes a los requerimientos en las mismas materias por parte de la acuicultura.  

Casi lo único que pueden compartir, y cada vez menos, es el mercado de pescados y mariscos, aunque ya empiezan a diferenciarse también en este rubro los productos de la acuicultura y la pesca.Mientras que la pesca requiere de políticas de administración de poblaciones silvestres en el mar, lagos y lagunas, que mantengan limitada su producción a un nivel de sostenibilidad ambiental y económica óptima de estos recursos, la acuicultura requiere de una política de expansión, desarrollo e inversión. 

Por un lado, la pesca es en su mayoría representada por poblaciones que comparten los recursos pesqueros a orillas de las costas y de los lagos y lagunas, con grandes necesidades de mejorar su condición de vida y los asentamientos poblacionales en donde viven sus familias, mientras que la acuicultura es compartida por unidades familiares, no poblacionales, y en la mayoría de los casos, es una actividad privada desarrollada por MiPYMEs con una orientación empresarial.

Mientras que la pesca produce productos, en su mayoría estacionales, y en muchos de los casos, salvo excepciones, de muy bajo valor para el productor, la acuicultura produce commodities, en muchos casos con valor agregado, con precios más estables para mercados más estables. 

De esta manera vemos cómo administrativamente, desde el punto de vista del Estado, son actividades económicas completamente diferentes. Si además a eso, le sumamos que los problemas de la pesca son por lo general mucho más “urgentes” que los de la acuicultura, debido a la precariedad de las condiciones de vida de las comunidades pesqueras, y a que a menudo condicionan la atención y los apoyos del Estado a la invasión y cierre de oficinas gubernamentales, bajo condición de ser escuchados y atendidos, tenemos como consecuencia al Ministro en turno de la pesca y la acuicultura, dedicado en cuerpo y alma, por semanas enteras, a resolver un problema, muy urgente, sin duda, pero de 8 o 10 mil personas, cuando su tarea como administrador público es atender a todo el país, tanto en la pesca como en la acuicultura, dejando descubierto, posiblemente a varios cientos de miles de acuicultores, que se quedan sin resolución a sus demandas.   

Posiblemente la acuicultura debería ser administrada por las dependencias gubernamentales que administran la producción pecuaria. La acuicultura tiene características mucho más similares con este tipo de actividades económicas que con la pesca, como lo vimos antes.



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