Panorama Acuicola 

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Círculos viciosos

Editorial03 de octubre de 2016

La acuicultura pude producir las cantidades de proteína animal que necesitará el mundo, de una manera mucho más eficiente, en términos de gasto energético para su producción, y mucho más sostenible, en términos de liberación de CO2 por kilogramo de carne producida.

Es contradictorio ver cómo algunos de los países de América Latina están inmersos en círculos viciosos de los cuales parecen no salir nunca. Voy a referirme a unas cuantas situaciones que ejemplifican claramente estos círculos viciosos a que hago referencia:

1.- En la mayoría de estos países la obesidad infantil ya es un problema de salud pública conocido.

El caso extremo es México, en donde el 70 % de los adultos y el 35 % de los niños y jóvenes padecen sobrepeso. 

2.- La prevalencia (proporción de personas que tienen una enfermedad) de diabetes en Latinoamérica es de las más altas del mundo. Por ejemplo, México tiene una prevalencia de 14.4 %. En el año 2000, se estimó que el costo total relacionado con diabetes en América Latina y el Caribe fue de 65 billones de dólares americanos (15 billones en México, 2.6 en Centro América y 44.4 billones en América del Sur). En total hay 15 millones de personas diagnosticadas oficialmente con diabetes en esta región del mundo y, de no invertir esta tendencia, se esperan 5 millones más en los próximos 10 años.

3. - Las regiones aptas para crecer la producción agrícola, no sólo en América Latina, sino en todo el mundo, han disminuido considerablemente y ya sólo queda un 24 % de la superficie global total del planeta para crecer la producción agrícola, para alimentar a más de 9 mil millones de habitantes en el año 2050.

 4.- La liberación a la atmosfera de CO2, el principal factor del cambio climático en la Tierra, con base en la producción de proteína de origen animal para la población humana, como la carne de res o de cerdo, hace que sea prácticamente imposible pensar que esta producción pueda alimentar a las generaciones de los próximos 20 o 30 años.Por otra parte, en contraposición al contexto de estas cuatro situaciones, cada vez es más frecuente  que en foros internacionales se mencione a la acuicultura como una parte importante de la solución a estos cuatro puntos apocalípticos que amenazan la vida como la conocemos ahora. 

La acuicultura pude producir las cantidades de proteína animal que necesitará el mundo, de una manera mucho más eficiente, en términos de gasto energético para su producción, y mucho más sostenible, en términos de liberación de CO2 por kilogramo de carne producida. Y ni qué decir sobre su aporte a la prevención de enfermedades cardiovasculares y diabetes, al reducir el sobrepeso en la población al ofrecer una dieta rica en pescados y mariscos que mantendrá el equilibrio metabólico de las personas. Sin embargo, América Latina, inmersa en problemas de corto plazo, es incapaz de generar soluciones a largo plazo para contener situaciones que irremediablemente se ve que se avecinan.

Se requiere de personas muy capaces y muy talentosas para gestionar dentro de las estructuras gubernamentales las partidas presupuestarias necesarias para hacer crecer la producción acuícola a niveles que realmente impacten a la economía y la dieta de los habitantes de estas naciones. 

El dinero para este crecimiento acuícola ya esta ahí, en los miles de millones de dólares que se gastan y que, de seguir así, gastarán los gobiernos en el sector salud para atender enfermedades que ya son, a todas luces, prevenibles y evitables. Este es el círculo vicioso más caro de América Latina. ¿Quién se atreve a romperlo?



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