Panorama Acuicola 

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La participación de las Universidades en el crecimiento de la acuicultura en América Latina.

Editorial01 de agosto de 2014

Una vez se le preguntó a Bill Gates si consideraba que la economía de los EE.UU. iba a perder su hegemonía mundial, cediendo el puesto a China, la India o alguna otra nación con un gran potencial de crecimiento económico.

La respuesta que dio el líder de Microsoft fue que, mientras las universidades estadounidenses mantuvieran su nivel educativo, generando el conocimiento y la innovación en todos los campos de las ciencias y la tecnología, atrayendo como resultado al talento de todas partes del mundo a llevar a cabo sus estudios dentro de ellas, sería muy difícil que el crecimiento económico de este país fuera rebasado por otros.

Hoy, América Latina enfrenta el reto de aumentar su producción de alimentos en el corto plazo y la acuicultura se ha visto como una alternativa viable desde hace por lo menos 10 años. Sin embargo, su crecimiento en los países de la región apenas es perceptible, en comparación con el Sudeste Asiático, que en los mismos 10 años ha aumentado la producción de alimentos acuícolas a un ritmo de más del 12% anual, llegando a producir millones de toneladas de pescados y mariscos que no sólo alimentan a esta región, sino que además se comercializan en todos los continentes.

Uno de los cuellos de botella que más influye en el atraso del crecimiento de la producción acuícola en América Latina es la formación de cuadros técnicos capaces de crear empresas o de participar en empresas que, aprovechando todos los recursos naturales de la región, canalicen tecnologías, recursos humanos, recursos financieros y autogestión para elevar la producción de pescados y mariscos a un nivel perceptible en el consumo interno de cada país y generar exportaciones con los excedentes.

Sin embargo, cuando ponemos atención al número de estudiantes en formación en el campo de la acuicultura en las principales universidades y centros tecnológicos de las regiones con mayor potencial para el desarrollo acuícola en América Latina, se puede apreciar una desproporción de este potencial con la cantidad de estudiantes inscritos; la participación de las mismas universidades en materia de investigación y desarrollo para la generación de conocimiento y tecnologías acuícolas es todavía menos significativa.

Si no son las universidades y los centros tecnológicos de estos países los que van a generar los recursos humanos capacitados para que este crecimiento acuícola se haga realidad en la región, entonces ¿quién lo hará?

Dentro de los programas de promoción al desarrollo de la acuicultura, los gobiernos latinoamericanos deben incluir el apoyo a sus universidades para la formación de técnicos y profesionales que puedan auto-gestionar empresas acuícolas, incorporarse a trabajar dentro de ellas o proveer servicios de consultoría en los procesos de producción y comercialización a otras, de manera que la oferta de mano de obra capacitada no sea una barrera para la expansión de la producción acuícola de pescados y mariscos de estos países, como lo es actualmente.

El atraso que ha tenido esta región en el aumento de su producción acuícola se hace más notorio cada vez, en comparación con el aumento de su población y el aumento del consumo de pescados y mariscos de sus propios habitantes, lo que propicia la demanda de importación de volúmenes importantes de pescados y mariscos, con un costo multimillonario en divisas que termina por generar empleos rurales en otras regiones del mundo.



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