Panorama Acuicola 

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Editorial

En los últimos 30 años, la producción acuícola de Asia creció 50 millones de toneladas y, en cambio, la de Latinoamérica sólo 3 millones.

01 de diciembre de 2016

Es necesaria una revisión de las políticas públicas de este sector en la región.

En 1985, hace exactamente 31 años, la FAO publicó el “Estudio sobre las metodologías para pronosticar el desarrollo de la acuicultura” como un documento técnico de pesca.  El objetivo de dicho documento era explorar posibles métodos para el análisis de las tendencias del desarrollo acuícola, evaluar los factores críticos que influyen en esas tendencias y pronosticar la importancia de la acuicultura en el futuro para la producción de pescado en los Estados miembros de la FAO. El primer borrador fue elaborado en 1982 por un pequeño grupo de acción compuesto por Ronald Mayo (presidente), John Glude e Ivar Strand, con asistencia del personal del Servicio de Recursos Acuáticos Continentales y Acuicultura (FIRI) y del Programa de Desarrollo y Coordinación de la Acuicultura (ADCP).Destaca en este trabajo el apartado denominado “Los factores que afectan al desarrollo de la acuicultura y usos de esos factores para pronosticar la producción”. A pesar de la diversidad de estos factores, que pueden influir de manera positiva o negativa el crecimiento de la acuicultura en un país dado, el estudio concluye en cinco factores que incluyen quince subfactores.Entre los cinco factores principales se encuentran: ambiente, espacio, tecnología, producción y mercadeo. El punto a analizar en este momento es el del subfactor institucional dentro del factor ambiente, el cual se refiere a la política estatal,  planificación, programas de capacitación, extensión y asistencia financiera, y diversos tipos de controles, que pueden tener efectos positivos o negativos en el desarrollo de la acuicultura. La estabilidad política y económica a nivel nacional puede influir notablemente en las decisiones en materia de inversión y en el éxito de las actividades acuícolas.Según este estudio de hace 31 años, el subfactor institucional fue uno en los que se encontraron valores más altos que condicionan el crecimiento de la producción acuícola de un país. No obstante, en su publicación del 2016 sobre el Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura (SOFIA, por su siglas en inglés), la FAO hoy reconoce que “Es necesario redoblar los esfuerzos para perfeccionar mecanismos de apoyo y mejora como la integración de la acuicultura en los planes de gestión de las cuencas hidrográficas y zonas costeras, la garantía de los efectos positivos de la acuicultura en las comunidades y los medios de vida locales, la potenciación del crédito a los pequeños productores y la mejora de las ayudas gubernamentales en caso de catástrofes”. En 31 años de gestión, en la mayoría de los países, sobre todo en Latinoamérica, el avance en esta materia ha sido escaso.Más adelante, en el informe SOFIA 2016 se puede leer “Acabar con el hambre sigue siendo un desafío de suma importancia para los encargados de formular las políticas, así como una responsabilidad social de las empresas. El desarrollo sostenible de la acuicultura puede ayudar a la sociedad a lograr este objetivo”.  A pesar de que estos párrafos se repiten  en diversos informes de SOFIA, no causan ninguna reacción en los funcionarios encargados de las políticas públicas de la acuicultura en todo el continente latinoamericano. Tal vez esto se refleje en el ridículo aumento de la producción acuícola latinoamericana en comparación con la de Asia.

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