Panorama Acuicola 

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Editorial de abril 2015

Tecnologías “Plug-and-play”

01 de abril de 2015

La acuicultura, para avanzar, necesita tener acceso a automóviles terminados. Por ahora, cada productor tiene que comprar las llantas, el motor, los asientos, las puertas, el volante y todo lo demás, por separado.

Una de las razones por las cuales la acuicultura no ha crecido en el mundo, al ritmo que todos esperábamos, es, sin duda, porque hay una falta de tecnologías aplicables a los procesos productivos, de manera que el acceso a la producción sistemática y de gran volumen, de una manera segura y controlada, se ha convertido en un verdadero reto para los inversionistas más arriesgados. 

Plug-and-play

Se refiere a la capacidad de un sistema informático para configurar automáticamente los dispositivos al conectarlos. Permite enchufar un dispositivo y utilizarlo inmediatamente, sin preocuparse por la configuración.

Esto, llevado a sistemas acuícolas, prácticamente no existe. Si usted adquiere un equipo para optimizar cualquier proceso en una instalación acuícola, seguramente le va a llevar varias semanas, meses o incluso años antes de poder adecuarlo de manera óptima a sus instalaciones, y puede que al final no utilice toda la capacidad del equipo comprado por falta de conocimiento en su desempeño, o porque el equipo no está diseñado con precisión para el uso al que se le está destinando.

Sistemas Plug-and-play

El ideal, en este caso, sería tener disponibles sistemas completos de producción acuícola donde el comprador sólo tuviera que preocuparse por enchufarlo y encenderlo. Y luego a vender y cobrar.

Si esto fuera así, seguramente ya tendríamos un flujo intensivo de capital en la industria y las preocupaciones estarían centradas en mejorar los procesos productivos existentes, innovar en las presentaciones de los productos finales o conquistar nuevos mercados.

Sin embargo, el Plug-and-play acuícola se queda en el autodesarrollo de tecnologías “caseras”, no documentadas, que se adaptan en la medida en que se van resolviendo una serie de problemas esperados e inesperados o, en el mejor de los casos, en la “tropicalización” o adaptación de tecnologías desarrolladas en otros países y para otras especies que se copian, en los más, o se compran, en los menos, y termina siendo un reto, no considerado, su utilización en los procesos productivos de la granja acuícola, con una desgastante cantidad de tiempo y dinero invertido en ello. 

Área de oportunidades

En la medida en que surjan compañías que puedan diseñar e implementar eficientemente y de forma segura este tipo de sistemas, la acuicultura va a crecer.

La acuicultura, para avanzar, necesita tener acceso a automóviles terminados. Por ahora, cada productor tiene que comprar las llantas, el motor, los asientos, las puertas, el volante y todo lo demás, por separado. Al final, cada uno arma su automóvil como puede, un poco de asesoría por aquí, otro poco por allá, y a simple vista pareciera hasta más económico de esta manera, pero conforme avanza, la mayoría termina estrellándose en la autopista sin llegar a ninguna parte.

En resumen, se requiere de empresas desarrolladoras de tecnología aplicable a los centros productivos, que sistematice los procesos, los haga más eficientes en términos energéticos y disminuya los riesgos sanitarios y ambientales. El dinero público para el fomento de la industria debería estar cada vez más orientado hacia estos objetivos.

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