Panorama Acuicola 

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Editorial de agosto 2011

El estancamiento de la camaronicultura en México

30 de agosto de 2011

A pesar de que se han destinado apoyos del Estado a la industria del cultivo de camarón en México, estos han sido insuficientes para con­trarrestar el crecimiento exponencial de la pro­ducción en los países del sudeste asiático. En el futuro se deberán replantear estos esfuerzos para mantener una posición competitiva en los mercados internacionales.

¿Cómo le explicamos a los miles de jóvenes egresados de los centros CET del Mar, o de los Institutos Tecnológicos del Mar, o de las Universidades Estatales de Oceanografía, Biología o Ingeniería Acuícola, que mientras en México la acuicultura solo ha crecido en promedio un 3% al año en la década pasada, en los países del sudeste asiático ha crecido más del 200% por año en os últimos 8 años? Y que el consumo interno de pescados y mariscos de México, que sí ha crecido, es ahora abastecido por productos que se importan de estos países y que, por lo tanto, los empleos en granjas de producción, en plantas de alimentos acuícolas y en plantas procesadoras que se generan por este consumo son para jóvenes en Vietnam, en Tailandia, en Indonesia y en China, por mencionar algunos, y que por eso ellos aquí no tienen empleo.

En términos de producción acuícola, México tiene una década perdida en comparación a estos países del sudeste asiático, teniendo prácticamente los mismos o más recursos naturales, y siendo una economía, a excepción de China, mucho más grande en comparación con la mayoría de ellos.

Por ejemplo, mientras que la producción de camarón en el estado de Sinaloa, pionero en el cultivo de camarón en México, decreció en la década pasada, debido principalmente a la falta de políticas públicas orientadas a su fortalecimiento, especialmente en las épocas de mayor afectación por el Virus de la Mancha Blanca (WSSV, por su siglas en inglés), en estos países de Asia, el rápido crecimiento de la producción acuícola se atribuyó a un aumento de 1,800% en la actividad camaronícola de Litopenaeus vannamei, que pasó de 93 mil t en 2001 a 1,820,000 t en 2008, bajo la presencia de WSSV.

Cuántas veces escuchamos decir a funcionarios públicos que el cultivo de camarón en México ya no requería de apoyos por parte del gobierno, porque según consideraban ya era una industria consolidada, y habría que apoyar otros cultivos. O porque un aumento de la producción podría poner en riesgo la estabilidad de los precios y afectar a la industria existente. En ese mismo periodo de tiempo Asia aumentó 1,800% la producción, llegando a 1.8 millones de t. En México, con todos los apoyos posibles, si acaso se hubiera llegado en 10 años al doble; 200,000 t y no se hubiera afectado el precio más de lo que lo ha afectado la producción asiática.

Ahora vemos en retrospectiva que la industria del cultivo de camarón en México no solo requiere de grandes inversiones en infraestructura eléctrica, dragados y mantenimiento de canales y drenes, sino que además requiere de todo un desarrollo de políticas públicas que determinen un plan de crecimiento sostenido y sustentable, que dinamicen la producción de camarón y la lleven a escalas competitivas a nivel de estos países del sudeste asiático, so pena de perder representación y mercados internacionales. Hay que aprender de esta lección.

 

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