Panorama Acuicola 

English | Español

Blog

Editorial de mayo 2008

Fusión Schering-Plough e Intervet

19 de mayo de 2008

Cuando un productor acuícola ha desarrollado su empresa a base de convencer a las autoridades ambientales de que su actividad, lejos de perjudicar el medio ambiente, lo beneficiará al regresar el agua en mejor estado de cómo la incorpora al proceso de cultivo; o convencer a la sociedad circundante de que su proyecto es socialmente viable porque genera empleos en áreas rurales; o persuadir a las fuentes financieras de la conveniencia económica y financiera del cultivo para poder tener acceso a crédito y soportes financieros; y hasta convencer al mercado de que un producto de acuicultura es igual o mejor que el de la pesca —eso sin considerar la costosa curva de aprendizaje del proceso tecnológico que ya pasó entre erráticos técnicos, biólogos e ingenieros que le han hecho gastar una fortuna — se enfrenta a un problema epidemiológico como la “Mancha Blanca” en camarón o el “Virus ISA” en salmón.
 
¿A quién va a tener que convencer para que invierta millones y millones de dólares en encontrar una solución sanitaria al problema y salvar la industria?
 
Ante una situación de este tipo, el productor acuícola se encuentra completamente solo. Todos los demás actores salen corriendo de inmediato. Los bancos se van porque la actividad que de por sí es riesgosa, ahora es suicida. Los proveedores restringen su crédito y especulan con productos mágicos que solucionan el problema.
 
La sociedad reclama el despido de trabajadores. El gobierno pide el sacrificio e incineración de la producción y el mercado especula con la calidad sanitaria del producto.
 
Todos, absolutamente todos se vuelcan contra el productor, como castigo por empeñarse en desarrollar una actividad productiva en la cual nadie  apostaba, en un “te dije que eso no funcionaría”.
 
El desarrollo científico de antibióticos, probióticos, prebióticos, bactrinas y vacunas, que cumplan rigurosamente las políticas y vayan a la par de las tendencias de las autoridades sanitarias de los diferentes países, es un proceso que requiere de una inversión millonaria en recursos humanos especializados, equipo sofisticado e instalaciones apropiadas.
 
La industria acuícola por sí misma sería incapaz de encontrar soluciones sanitarias ante problemas epidemiológicos de envergadura como los que ya se han presentado, ocasionando cuantiosas pérdidas económicas. Bajo esta situación, la acuicultura como industria proveedora de alimentos necesita de otras industrias que coadyuven a su crecimiento.
 
La participación de empresas consolidadas en el desarrollo de productos farmacéuticos y terapéuticos que disminuyan el riesgo de la industria y que le den certeza a la producción es condición sine qua non para este crecimiento y consolidación.
 
La fusión de Schering Plough con Intervet, dos de las pocas empresas farmacéuticas que le han apostado a la acuicultura, seguramente será una gran oportunidad de incrementar la inversión en el desarrollo de sistemas y productos que minimicen los efectos sanitarios negativos en la producción acuícola…no obstante, dependerá de la reacción de la industria.
 
En una industria acuícola inmadura que no alcance a ver la conveniencia de mantener la atención de estas empresas en el desarrollo de nuevos productos, nuevas tecnologías para contrarrestar enfermedades y riesgos sanitarios, esta oportunidad pasará inadvertida.
 
En cambio, si la industria muestra madurez, se involucrará con los productos y desarrollos de la industria farmacéutica animal. Manteniendo el interés, esta oportunidad podría ser un factor decisivo en el futuro de la acuicultura mundial a corto plazo, tal y como ha sucedido en otras actividades pecuarias.
 
  • Primero
  • « Anterior
  • Siguiente »
  • Último

Archivo

2017


2016


2015


2014


2013


2012


2011


2010


2009


2008


2007


2005


2004


2003




Boletín de noticias


Design Publications

Contenido

Servicios en línea

Redes sociales

Otras publicaciones