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16 de octubre de 2003
Este es el título del editorial de la edición del 9 al 15 de agosto de la revista inglesa "The Economist", en el que menciona a la industria acuícola como el resultado de una revolución azul mundial, que en pocos años proveerá de pescados y mariscos a la humanidad.
Este es el tÃtulo del editorial de la edición del 9 al 15 de agosto de la revista inglesa "The Economist", en el que menciona a la industria acuÃcola como el resultado de una revolución azul mundial, que en pocos años proveerá de pescados y mariscos a la humanidad.
El artÃculo hace referencia a las crÃticas de algunos ambientalistas temerosos de que el crecimiento acuÃcola mundial termine por provocar la contaminación de lagos, esteros y mares, dando como resultado una situación contraria a la que se pretende lograr, donde los beneficios por la generación de alimentos se vean obstaculizados por las consecuencias de la contaminación ambiental.
"La agricultura se dio el lujo de contaminar y alterar el medio ambiente primero, para después empezar a preocuparse por las consecuencias ambientales de su desarrollo. La acuicultura, en cambio, hace su arribo al escenario de la producción industrial, cuando los conocimientos sobre la interacción con el medio ambiente, y las preocupaciones sociales sobre contaminación son muy altos, además de que tiene que competir contra otras industrias, como la turÃstica, por espacios cercanos a la costa", menciona el documento.
Y continúa: "Es conocido por los grupos ambientalistas, que el crecimiento de la acuicultura en paÃses como Tailandia y Vietnam, ha provocado la destrucción de zonas de manglar muy amplias; pero lo que no es muy difundido publicitariamente, es que del 55 al 60% de los bosques de manglar que se han perdido en el mundo, solamente el 10% ha sido ocasionado como resultado del crecimiento de granjas acuÃcolas; el resto, el 90%, ha sido originado por la proliferación de arrozales, desarrollos urbanos, contaminación por combustibles, utilización para materiales de construcción, y por la industria turÃstica", situación de la cual no se hacen comentarios.
Con estos cuestionamientos, el editorial se muestra de parte del crecimiento de la industria acuÃcola, la cual -según comenta- para el año 2030 proveerá el mayor volumen de pescados y mariscos en el mundo, mientras que la mayorÃa de las pesquerÃas estarán complemente sobreexplotadas.
"Si los gobiernos en el mundo dejan de invertir en subsidios para mantener las pesquerÃas a flote, la no subsidiada industria acuÃcola podrÃa reemplazar la mayor parte de la producción que estas pesquerÃas dejarÃan de producir en unos cuantos años. Más aún, si estos gobiernos no dejan de subsidiar las pesquerÃas, los bajos costos de producción y los avances tecnológicos de la acuicultura, harán a la pesca una industria cada vez menos competitiva, y pondrán en cuestionamiento el costo público de mantener una industria económicamente incosteable", termina el documento.
Editada en Londres desde 1843, The Economist es un semanario de noticias, opinión y análisis, que se imprime en seis paÃses y se publica en Internet. Más del 80% de su circulación es fuera del Reino Unido, dado que su contenido editorial con una perspectiva independiente y mundial es leÃdo por la mayorÃa de los lÃderes polÃticos y hombres de negocios del mundo. Se publican más de 800 mil copias por semana.
El hecho de haber orientado el tema de su editorial al desarrollo de la industria acuÃcola en este número, nos reafirma que estamos en el camino adecuado.