La información fluye en el mundo y por eso no es raro que varios países lancen programas de vida sana al mismo tiempo, lo que desde luego involucra comer sano.
Por Lidia Vidal
En esta misma columna hemos tratado lo que fue la más terrible crisis de la salmonicultura chilena, debida a los efectos del virus ISA, que llevó la producción a menos de la mitad.
Que el mundo está a ratos en una montaña rusa y en otros al menos en un balancín como los sube y baja de los niños no hay duda. El tema con esto es que nos afecta la vida completa y ello incluye el comercio internacional.
Un gigante está despertando en Latinoamérica. Brasil promete convertirse en un actor relevante en acuicultura. Quienes estamos de una u otra forma relacionados con este mundo debemos observar su evolución.
En este espacio les he comentado antes sobre los impactos del devastador virus ISA sobre la salmonicultura chilena. Sus efectos se dejaron sentir en una situación de escasez de producto que durante 2010 elevó los precios de salmón cultivado en el mercado internacional.
Por medio de esta columna quiero llamar la atención sobre el cambio estructural de mercado que estamos viviendo en el comercio de pescados a nivel internacional.
Recientemente se propuso en EE.UU. un programa que permitirá que millones de niños reciban desayunos y almuerzos más balanceados a través de sus programas federales de alimentación. Esto implica una enorme área de oportunidad para industrias como la acuicultura, que deberá asumir el reto de desarrollar biotecnología e ingeniería de alimentos para entregar productos nutritivos, baratos y rápidos.
Cada vez más personas consideran a la acuicultura como una actividad productiva de carácter más industrial que artesanal. Sin embargo, se necesita la aplicación de tecnologías para ayudar a los pequeños acuicultores a tener negocios rentables. Un avance tecnológico que todavía no se ha aprobado es la manipulación genética para producir organismos más resistentes y con crecimiento acelerado.
En estos tiempos, pensar en acuiculturas nacionales independientes es absurdo. La acuicultura del futuro tendrá que promover la cooperación internacional y los mercados mundiales, más preocupados que antes por consumir productos saludables y de calidad, mostrará el camino a seguir para los países acuicultores. En desafío actual para todos los países involucrados en acuicultura es: “Imaginar el futuro”.
Existe una encrucijada sobre hacia dónde o más bien con qué especies crecer en acuicultura. Este dilema se presenta bien a título de los productores privados, individuales y ni decir los más pequeños, pero esa incógnita se transforma en la gran pregunta de los Planes de Acuicultura de los gobiernos.
Estimados lectores, no puedo dejar de tomar este espacio para agradecer las muchas muestras de solidaridad y aprecio recibidas desde diversos países a raíz del terremoto y maremoto sufridos por Chile.
La acuicultura occidental es una actividad relativamente nueva y por ello, todavía en evolución. Estamos viviendo tiempos de cambios tecnológicos en el cultivo de especies marinas, tanto en mar como en tierra. Su desarrollo avanza gracias a las tecnologías transversales como las de información y comunicaciones (TIC’s), el desarrollo de materiales y la biotecnología. Todas estas plataformas tecnológicas han sido y serán, fuente de varios cambios en la forma de producción al punto que ya no se concibe la acuicultura sin soportes transversales.