Panorama Acuicola 

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¿A quién beneficia ligar al camarón con el colesterol?

Mar de fondo31 de julio de 2014

Hace un par de días, por enésima ocasión, uno de mis amigos me comentó que su médico le acababa de prohibir el consumo de camarón, ya que era candidato a un infarto por el alto nivel de colesterol en su sangre.

Por: Jorge Luis Reyes Moreno*

Recordé entonces que ante un comentario similar, hace tres años escribí un pequeño artículo en un diario de circulación nacional basado en una investigación del Rockefeller University Hospital, realizada conjuntamente con el Harvard School of Públic Health, en el cual se concluía que es posible comer camarón con frecuencia y tener el corazón sano al mismo tiempo.

Los estudios de estas dos instituciones confirmaron que el contenido de colesterol del camarón no es causa de alarma. Muchos estudios posteriores confirmaban este resultado. La premisa era sencilla: lo que influye más en los índices de colesterol de un alimento es el perfil total de grasa y no el contenido de colesterol del mismo.

Muchos especialistas se confunden ya que el camarón es un producto que en cuatro onzas (113 gramos) contiene 1 g de grasa y 165 mg de colesterol, que es 55% de la cantidad de colesterol recomendada por día para un adulto. No obstante, los camarones tienen poca grasa saturada. Incluso, los camarones pequeños sólo contienen 1 g de grasa total por porción, menos que una pechuga de pollo sin piel.

Las grasas saturadas son las principales culpables de elevar las LDL o colesterol “malo” en el torrente sanguíneo. Es por eso que el alto nivel de colesterol del camarón no es peligroso, pues no eleva los niveles de colesterol de forma tan significativa como las grasas saturadas.

Tal vez la información general del alto contenido global de colesterol en el camarón hace que los galenos lo consideren como un alimento “con alto contenido de colesterol” por lo cual su consumo debía ser limitado o incluso evitado por las personas preocupadas por la salud de su corazón. Hoy sabemos que esta reputación es inmerecida.

Es verdad que los camarones tienen un alto nivel de colesterol alimenticio, pero el colesterol alimenticio (la cantidad de colesterol en un alimento) y el colesterol en la sangre son dos cosas distintas, una no necesariamente se convierte en la otra.

Hay que señalar que, según el estudio en referencia, una dieta basada en un elevado consumo de camarones al vapor no afectó negativamente el perfil de lipoproteína en personas con niveles normales de colesterol en la sangre. En realidad, el nivel de colesterol “malo” (LDL) comparado con el de colesterol “bueno” (HDL) mejoró en la dieta de mayor consumo de camarones, ya que el camarón es bajo en grasas saturadas y contiene grandes cantidades de ácidos grasos omega-3, que elevan los niveles de HDL o colesterol “bueno”.

Este nivel de LDL / HDL es un indicador usado frecuentemente por los médicos para medir el riesgo de enfermedades coronarias. La dieta a base de camarones disminuyó los niveles de triglicéridos de manera importante en un porcentaje mayor al de las otras dietas utilizadas en la investigación. Un alto nivel de triglicéridos suele ser un factor de riesgo en relación con problemas cardíacos. La dieta con camarones no aumentó los niveles de colesterol LDL nocivo para el corazón.

En resumen, si cuidamos nuestro consumo total de grasas, en vez del colesterol, no hay razón para abstenerse de comer camarones. De acuerdo con el estudio Rockefeller, el camarón puede incluirse en los lineamientos de nutrición para tener un corazón saludable.

En cuanto a la salud del corazón, los mariscos, incluyendo camarón y langosta, se consideran a la par con el pollo sin piel al analizar el impacto de la capacidad potencial de diversas comidas de incrementar el colesterol en la sangre. Por ejemplo, si consideramos el Índice de Grasa Saturada-Colesterol “IGSC”, desarrollado por el Dr. S.L. Connors y sus colegas, el “IGSC” toma en cuenta cantidades variables tanto de grasa saturada como de colesterol en un alimento; mientras más bajo el IGSC, es menos probable que el alimento contribuya a elevar el colesterol en la sangre, por lo que el camarón y la langosta tienen el mismo IGSC que el pollo o el pavo sin piel.

Asimismo, los crustáceos tienen mejores resultados en este renglón que la carne roja debido a que son más bajos en grasa saturada.

Consume camarón y si tu médico te recomienda evitar su consumo, pídele que lo reconsidere o cambie de doctor (… es broma…lo de cambiar de médico). En cuanto a quién beneficia ligar el colesterol con el camarón, creo que a nadie, sólo se trata de una más de las teorías de la conspiración.

Consume camarón y no te arrepentirás.

 

 

*Jorge Reyes, Ingeniero Bioquímico egresado de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Experto en Acuacultura y Pesca.

 Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad del autor. Contacto: 1.jorge.reyes@gmail.com; Cel. 443 2 59 07 23



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