Panorama Acuicola 

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Compromiso y el poder de la intención

Mar de fondo31 de agosto de 2012

Solidarizarse con ellos no es suficiente, manifestarles nuestro apoyo incondicional poco les ayuda, decirles que comprendemos su situación de nada les sirve.

Por Jorge Luis Reyes Moreno

Tal vez lo único que puede tener algo de valor es el compromiso que podemos asumir con ellos y apoyarlos para que vuelvan a sentirse orgullosos de pertenecer a un sector trabajador, obstinado, luchador, con vergüenza y valor y que de nuevo, en corto plazo, obligadamente en muy corto plazo, deberá reivindicarse y demostrar que aún no ha muerto; que ellos son capaces de superar la larga crisis que han sufrido, de identidad, de credibilidad y sobre todo, de pérdida del reconocimiento de la sociedad que ha generalizado la falsa percepción de que los pescadores mexicanos son poco confiables para tomarlos en cuenta.

Quienes conocemos la historia pesquera debemos dejar a un lado los prejuicios y reconocer que ha quedado atrás la soberbia de líderes de oropel, que durante muchos años perjudicaron a quienes debieron beneficiar, y que hoy se cuenta con verdaderos guías, con gente capaz de retomar el rumbo correcto y que no es ajena a ellos porque afortunadamente provienen de la misma hermandad, del mismo barrio, que comparten los mismos sentimientos, y que están conscientes de que no hay tiempo para perder, que el cambio es la única salida y que sólo hay una oportunidad para intentarlo.

Ahora o nunca, esa será la premisa, esa será la única frase que identificará a los pescadores en su lucha, hasta que se reivindiquen. La nueva generación de pescadores ya recibió la estafeta y saben qué hacer con ella.

Creo que la lección está aprendida; no se puede luchar a contracorriente todo el tiempo, el pescador tradicional sólo debe dejarle a esta generación el cariño, el respeto y el orgullo de ser pescadores. Esta nueva generación hará el resto.

Lo pasado es historia y del pasado han surgido necesidades muy claras y oportunidades de privilegio para esta nueva generación de pescadores; sólo mencionaré algunas que me consta se están llevando acabo desde hace tiempo: profesionalizar los cuadros directivos; aceptar que no lo saben todo y que necesitan capacitarse; aceptar la modernización y las nuevas tecnologías; abrir la puerta a la maricultura; entender, por fin, que el mercado es quien decide qué deben ofertarle; aprender que la sustentabilidad de sus empresas inicia con el respeto del medio ambiente y que los mares deben ser administrados con sabiduría; y sobre todo que son capaces de proponer y exigir, que quienes los representen en la administración pública de las entidades relacionadas con la administración, vigilancia, investigación y financiamiento de la pesca y la acuicultura deben estar más inclinados por una verdadera vocación de servicio que por el rápido enriquecimiento en sus puestos, siempre temporales.

El sector pesquero merece un voto de confianza, se lo han ganado, no se vale seguir midiendo su capacidad empresarial a partir de viejas historias de terror y escándalo, que veinte años después aún vienen arrastrando. Desgraciadamente, en este sector cien proyectos exitosos no son capaces de revertir la negatividad de un proyecto fracasado.

Afortunadamente ya están surgiendo nuevos inversionistas y financieros que darán una sorpresa mayúscula y estarán acompañando el éxito de la pesca y la acuicultura del muy cercano futuro.

Comprometerse es lo que se requiere, y el poder de la intención es la mejor fórmula para el éxito.



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