Panorama Acuicola 

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Cambios en el patrón del consumidor; lo “barato” ha perdido su estigma, incluso puede llegar a ser un elogio.

En su negocio01 de noviembre de 2011

La recesión, transformó las compras en una especie de deporte en que el consumidor compite por el margen que el fabricante solía ganar. Vencer ese enfrentamiento proporciona al consumidor una satisfacción muy grande hoy en día.


Por: Salvador Meza

Después de más de tres años apretándose el cinturón, “barato” es una palabra que ya no tiene ningún estigma para el consumidor. La recesión ha cambiado las prioridades de los consumidores, que hoy están más dispuestos a cambiar la calidad por precios bajos.

Aunque algunos digan que el consumidor volverá a gastar cuandolas cosas mejoren, otros dicen que los consumidores han abrazado para siempre la filosofía de buscar gangas, y es poco probable que vuelvan a gastar con el mismo despilfarro que antes.

Para el que haya perdido dinero o sus ahorros en la actual turbulencia económica, aprender a vivir de forma más austera no es opción, es una necesidad. Las cifras del censo de EE.UU. muestran que un 15.1% de los americanos vive actualmente en la pobreza. El desempleo se sitúa en un 9.1% y los mercados conviven con un desgaste financiero global constante.

En una época en que todo el mundo está intentando ahorrar, dar prioridad a lo que es “barato” es positivo, El consumidor ahora piensa de forma diferente respecto a aquello que compra, pagando solo por los recursos que realmente desea en un producto y sacrificandootros elementos.

Del desperdicio a la cautela

Un estudio que entrevistó a 2,000 consumidores constató que un 92% de ellos había hecho algún cambio en sus hábitos de compras de productos de supermercado, por ejemplo: los consumidores entrevistados compraron productos en liquidación o sustituyeron productos de marca por productos con la marca de la tienda. El estudio tomó en cuenta todo lo que las personas suelen comprar en el supermercado:comida enlatada, productos de limpieza, pasta de dientes. Los resultados preliminares del estudio de 2011, que serán publicados en breve, muestran los recortes constantesdel consumidor.

Estos resultados muestran que las recesiones anteriores marcaron a las personas, que se sacrificaron por poco tiempo, pero justo después retomaron los viejos hábitos cuando la economía se recuperó. Sin embargo, la última recesión parece que ha dejado una verdadera cicatriz en las personas, puesto que algunos dijeron sentirse tremendamente culpables y con remordimientos debido a todas las cosas que solían comprar antes y que no necesitaban realmente. Admitieron tener un enorme sentimientode culpa por haber sido derrochadores.

Al mismo tiempo, lejos de lamentar sus nuevos hábitos de compras, la mayor parte de los consumidores del estudio dijeron sentirse más animados y felices respecto a la frugalidad recién descubierta, y no planean retomar los antiguos hábitos, Según los resultados obtenidos, llegamos a la conclusión de que las personas no están relacionando “barato” con “malo” o con “mala calidad”.

Después de comparar precios y de probar diferentes productos, cerca de un 88% de los entrevistados constataron que algunas marcas de tienda eran tan buenas o hasta mejores que las que solían comprar,por eso no interpretaron el cambio como un sacrificio.

Los consumidores también se dieron cuenta de que si esperaban algún tiempo, los fabricantes acabarían bajando los precios de sus marcas preferidas. Hoy, consumidores y fabricantes están frente a frente, mirándose a los ojos, como si dijeran: “Vamos a ver quién cede primero”. La recesión transformó las compras en una especie de deporte en que el consumidor compite por el margen que el fabricante solía ganar. Vencer ese enfrentamiento proporciona al consumidor una satisfacción muy grande hoy en día.

El tiempo es mas valioso que el dinero

Mucha gente también está volviendo a lo básico, volviendo a pensar lo que es realmente importante en la vida, y muchos están llegando a la conclusión de que los productos caros tal vez no compensen su costo. Estudios realizados en la relación entre tiempo, dinero y felicidad, determinaron que, para mucha gente, el tiempo es un “recurso personal más significativo”que el dinero. 

El consumidor de recursos limitados,por lo tanto, está más dispuesto a gastar tiempo que dinero para conseguir lo que desea. No importa si eso significa tener que armar el mueble en casa, preparar personalmente la comida de una fiesta en  vez de recurrir a un servicio de bufé, o incluso mezclar el maquillaje propio. En todo eso, el ahorro no es lo único que atrae al consumidor: la inversión en el tiempo también refleja sus preferenciasy valores.

Los estudios constataron que la adquisición de productos más baratos no sólo proporciona un placer personal sino también es una manera de usar el tiempo de forma más eficiente. En estos estudios también se determinó si el consumidor más preocupado por sus gastos, que iba de tienda en tienda en busca de precios bajos, estaba realmente ahorrando o solo desperdiciando tiempo y combustible. Se descubrió que, según el tiempo gastado, ese consumidor ahorraba más que el valor medio de la hora de trabajo.

También se reveló que el consumidor ya no está buscando una cosa que dure para siempre. “¿Quiere que su computadora dure para siempre? Yo no. ¿Quiere que su teléfono celular dure toda la vida? ¿Quiere un coche deportivo que dure 20 años? No”. Las personas quieren que las cosas funcionen, sin embargo la durabilidad es menos importante que otros aspectos de la calidad.

En conclusión, lo barato ha llegado para quedarse, por lo menos de momento. Mientras más se prolongue la situación de inestabilidad de la economía, más tiempo lo ‘barato’ dejará de ser mal visto, y más tiempo hará falta para que las personas se aparten de ello.



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