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En su negocio30 de agosto de 2011
Cada año, un número elevado de trabajadores entra a formar parte de la lista de desempleados durante meses o años bajo la amenaza de quedarse desempleado de forma permanente, porque no tendrán las habilidades necesarias para su contratación cuando el mercado vuelva a contratar.

Por: Salvador Meza
La atmósfera de incertidumbre económica mundial, según los especialistas, tiene posibles consecuencias a largo plazo para empleadores y empleados. Para los empleadores, que evitan contratar a causa de las incógnitas tributarias, de la demanda del consumidor y de los costos en el Seguro Social, esto significa perder una posible generación de trabajadores preparados que, si no fuera por todo eso, serían contratados. De ese modo, un número elevado de trabajadores entra a formar parte de la lista del desempleo durante meses o años, bajo la amenaza de quedarse desempleado de forma permanente, porque no tendrán las habilidades necesarias para su contratación cuando el mercado vuelva a contratar.
Cuando Europa pasó por dos grandes recesiones, en los años 70 y 80, aquellos que habían perdido el empleo duraban un año o más desempleados. Los periodos prolongados de desempleo llevaban a las personas a perder la esperanza y la conexión con el mercado de trabajo. Con el regreso del crecimiento, esas personas no estaban preparadas para retomar sus funciones, por eso acababan quedándose fuera del ciclo de recuperación de la economía. Por el contrario, ese nunca fue el problema en EE.UU., porque los periodos de desempleo siempre han sido cortos. Nadie estaba desempleado por más de tres meses cuando era despedido. El problema ahora es que más de la mitad de los desempleados están sin colocación desde hace seis meses o más. Además del desempleo natural, la tasa de desempleo es regida también por la naturaleza cíclica de los periodos de altas y bajas en la economía y por cambios estructurales que tienen lugar cuando grupos de trabajadores o determinados conjuntos de habilidades se vuelven obsoletos debido a cambios tecnológicos o a la evolución de industrias específicas.
Entre más tiempo se esté desempleado, más difícil será encontrar empleo.
Mientras tanto, incluso las empresas con dinero para gastar están dirigiendo sus fondos a inversiones en infraestructura. Contratar un trabajador es una inversión de capital, no es una inversión de seis meses, por eso los programas temporales de estímulo al empleo o los recortes a impuestos no son eficaces. Las empresas encaran la contratación de un trabajador como una inversión a largo plazo: se tiene que entrenar e integrarlo a la fuerza de trabajo, y esto lleva tiempo.
Como solución a corto plazo, las empresas pueden optar por la contratación a tiempo parcial o subcontratación de trabajadores que, en vista de la incertidumbre de la economía, permita a los empleadores aumentar la producción sin correr el riesgo de atarse a una persona demasiado cara en caso de que la demanda disminuya.
Para los especialistas, los trabajadores que se están quedando sin empleo ciertamente estarán en una situación más difícil los próximos años. Muchos tendrán que pasar por un nuevo entrenamiento o hacer un curso universitario para conseguir empleo.
De acuerdo con las últimas cifras del Departamento de Trabajo de los EE.UU., el número de desempleados hace 27 semanas o más representa el 41.9%, o 6.3 millones de un total de 15.1 millones de desempleados. Nuevos datos del Departamento de Trabajo divulgados por The New York Times muestran que las personas desempleadas por menos de cinco semanas tenían tres veces más oportunidades de encontrar empleo al mes siguiente que quien estaba desempleado desde hace más de un año.
El clima de incertidumbre hará que el trabajador se muestre constantemente atento al mercado de trabajo. En suma, él siempre estará buscando una nueva posición, aunque no esté dispuesto a cambiar, porque la próxima ronda de despidos puede estar a la vuelta de la esquina. Las personas ya no tienen el mismo sentimiento de lealtad en relación a una empresa específica como en el pasado. Son muy pocos los estudiantes, por ejemplo, que piensan en pasar la vida en una misma empresa. Eso ya no existe, a menos que la empresa sea suya. Hay un interés mucho mayor hoy en comenzar algo que puedan por sí mismos controlar después.