Panorama Acuicola 

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La insidiosa propagación de patógenos en el cultivo de camarón

Agua + Cultura25 de abril de 2017

Diferentes tipos de organismos, incluyendo pero no limitados a bacterias, virus, hongos y protozoos, forman parte natural de los sistemas de producción acuícola. Desafortunadamente, por su naturaleza, los sistemas de producción de monocultivos están ecológicamente desequilibrados. Este desequilibrio plantea retos para el acuicultor que solo puede abordar a través del uso adecuado de las herramientas que proporcionan la ciencia y la tecnología.

Por: Stephen G. Newman*

En la mayoría de los sistemas de producción, entre las micro y macro-biomas se encuentran los organismos que aprovechan este desequilibrio para entrar en los organismos huésped y perturbarlos, provocando la muerte de los animales y la pérdida de ganancias al productor. Estos son los patógenos. En ciertas condiciones, incluso los organismos más benignos se pueden convertir en patógenos. Afortunadamente, en el cultivo de camarón, esta es la excepción más que la regla. La cadena de producción del cultivo de camarón tiene muchos pasos interconectados, en donde existe un gran potencial para la entrada de patógenos en diferentes áreas geográficas a través del movimiento de animales que los portan.

Los núcleos de reproducción con altos niveles de bioseguridad y con genética trazable que elaboran manuales de buenas prácticas (GMP, Good Manufacturing Practices) y procedimientos estandarizados de operación (SOP, Standard Operating Procedures) son los que ofrecen mayor seguridad ante el movimiento de patógenos. Sin embargo, existen algunas compañías que dicen operar núcleos de reproducción, pero en realidad trabajan con organismos híbridos, los cuales cuentan con pocos elementos de bioseguridad y no son trazables en su totalidad. Además, muchos laboratorios de producción de larvas no aplican las medidas adecuadas para proteger a las postlarvas (PL) de patógenos potenciales, lo que permite la entrada de estos de forma regular en sus sistemas. 

La detección de patógenos mediante herramientas de detección (como la PCR, reacción en cadena de polimerasa por sus siglas en inglés) tiene brechas estadísticas enormes. Si tiene 3 millones de PL en un tanque, y si usted pudiera realizar un muestreo verdaderamente aleatorio, al nivel práctico más alto de muestreo, y la prueba pudiera seleccionar un organismo que estuviera presente en cualquier nivel de la muestra; incluso así, usted tendría una brecha del 2 %. De las 3 millones de PL, 60 mil podrían tener patógenos que no fueron detectados por su sistema de detección. Para muchos patógenos, este es un riesgo inaceptable. Cuando consideramos este y otros factores, el riesgo por la importación de animales de la mayoría de las fuentes no vale la pena. Es una realidad que no todos los proveedores son confiables en términos de informar a sus clientes el origen de los animales que están utilizando. Esto se agrava cuando los involucrados, o sea los compradores, no comprenden cuáles son las herramientas específicas que permiten conocer el estatus sanitario de los organismos. 

La comercialización regular del camarón, tanto legal como ilegal, entre y dentro de los países plantea graves riesgos de bioseguridad. Mientras esta práctica continúe, existirá una amenaza constante de la aparición de brotes de enfermedades en nuevas áreas. En estos momentos, el patógeno fúngico causante del EHP (Enterocytozoon hepatopenaei) se ha propagado en todo el mundo. Estas son muy malas noticias. El EHP provoca que los camarones gradualmente aumenten su nivel de infección mientras siguen alimentándose pero sin aumentar de peso. Una vez que las esporas se establecen en un área, esta enfermedad se propaga y eventualmente, todas las poblaciones se ven afectadas. 

A medida que las industrias crecen, se vuelven de mayor valor para la sociedad en términos de los empleos que proporcionan y el capital que generan. Poner en juego el sustento de un gran número de personas por codicia no es aceptable. Mientras que no soy muy fan de las regulaciones gubernamentales por muchas razones, esta podría ser una excepción. Un buen sistema de verificación de las fuentes reproductoras, combinado con niveles razonables de bioseguridad en los laboratorios de producción de las zonas donde las enfermedades específicas no son endémicas, sería un buen comienzo. Hasta que esto sea la norma y haya mecanismos de aplicación en vigor, la industria mundial del cultivo de camarón continuará moviendo patógenos alrededor de la industria global. Esto resultará en un incremento en la volatilidad en la oferta, y los medios de subsistencia de muchos productores seguirán siendo afectados.  



Stephen Newman es doctor en Microbiología Marina con más de 30 años de experiencia. Es experto en calidad del agua, salud animal, bioseguridad y sostenibilidad con especial enfoque en camarón, salmónidos y otras especies. Actualmente es CEO de Aqua In Tech y consultor para Gerson Lehrman Group, Zintro y Coleman Research Group. Contacto: sgnewm@aqua-in-tech.com



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