Panorama Acuicola 

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La corrosiva influencia de la ignorancia y la corrupción en la acuicultura sostenible

Agua + Cultura01 de febrero de 2017

A través de los años, he tenido la oportunidad de observar el funcionamiento de diferentes paradigmas en la producción acuícola en docenas de países. De esta forma, en las últimas cuatro décadas he visto muchos cambios que transitan lentamente hacia las prácticas responsables. A pesar de ello, en algunos casos no nos hemos acercado a dichas prácticas, y en otros todavía tenemos un largo camino por recorrer.

Por: Stephen G. Newman*

A este respecto, existen varios factores que causan confusión, entre ellos una plétora de ONGs que ofertan programas de certificación dirigidos al comprador y no necesariamente hacia una verdadera sostenibilidad, un error generalizado que descalifica el manejo proactivo de la salud como elemento esencial de la sostenibilidad. Por otra parte, y con demasiada frecuencia, se presenta la falta de un marco regulatorio consistente que conduzca hacia un crecimiento mesurado y responsable. A lo anterior podemos agregar la visión simplista, incluso ingenua, de muchos acuicultores, que piensan por ejemplo que el cultivo de camarones o peces no es muy diferente a sembrar arroz, y por consecuencia se tiene un enfoque que seguramente es problemático. Además, existe una serie de elementos comunes que he observado de manera frecuente, aunque ciertamente no en todas partes.

Entre estos elementos es importante destacar dos: en primer lugar, la ignorancia, es decir, la falta de comprensión de lo que se lleva a cabo, y en segundo, desafortunadamente, la práctica de negocios corruptos. La ignorancia puede resolverse por medio de la educación, aunque si alguien piensa que no puede beneficiarse de ella, será una tarea pesada persuadirlo.

El otro elemento, el más pernicioso, es la corrupción. En varios países, la corrupción simplemente forma parte de un negocio considerado como normal, y aunque para algunas personas el pago directo con sobornos es ilegal, hay muchas formas de resolverla. Desde mi punto de vista, estos dos aspectos forman profundas barreras que impiden alcanzar una verdadera sostenibilidad.A largo plazo, todos salen perdiendo cuando de manera rutinaria los propietarios usan a los consultores como “escudos” entre ellos y el manejo de su granja, o contra la masa de vendedores que tratan de colocar sus “productos milagrosos” y resulta que dichos consultores sólo promueven las tecnologías que van acompañadas de una propina. De esta forma, el presupuesto más alto y el proveedor con menos ética ganarán. Ya no se trata de mejorar la producción, de optimizar, incrementar los ingresos y desarrollar prácticas ambientales 100 % seguras y verdaderamente sostenibles; sino de cuánto dinero pueden embolsarse algunos individuos.Desde hace tiempo, tengo la sensación de que se han ignorado muchos elementos de la sostenibilidad debido a algunas personas que lucran con la “certificación” de ciertas partes de la cadena de valor de la acuicultura.

La continuidad de dicha corrupción provoca que muchas granjas con alto potencial productivo no lo alcancen a largo plazo. ¡Despierten! Los dueños de las granjas necesitan entender que no siempre se les ha mostrado la película completa, y que los empleados que se desempeñan en las áreas propensas a la corrupción, son vulnerables. Por otra parte, los salarios bajos, incentivos inadecuados para el éxito, la pérdida de empleo por fracasos y los altos costos de la vida hoy contribuyen a perpetuar dicha situación.

La corrupción se evitará cuando todas las empresas lleven a cabo auditorías imparciales, realizadas por terceras partes para asegurar que la producción está siendo maximizada y que se están adoptando tecnologías apropiadas, etc. También hay que tomar en cuenta que dicha corrupción a nadie le beneficia, solamente a las personas que reciben los sobornos y a las compañías que se manejan así.

A largo plazo, los propietarios son los que saldrán perdiendo, y a corto plazo, son ellos quienes están pagando precios inflados por bienes y servicios de los que sus empleados se ven beneficiados. Debemos plantear esta situación: si los empleados “de confianza” están aceptando sobornos por usar ciertos productos, ¿cómo podría el propietario confiar en ellos? ¿Dónde se detiene esto? ¿Utilizando las post larvas (PL) que son un riesgo para la bioseguridad? ¿Utilizando herramientas que no sirven? ¿Ofreciendo soluciones a problemas que son solamente desarreglos temporales? Sin duda la industria a nivel mundial estaría mejor si dichos empleados no insistieran en recibir pagos por utilizar ciertos productos.



Stephen Newman es doctor en Microbiología Marina con más de 30 años de experiencia. Es experto en calidad del agua, salud animal, bioseguridad y sostenibilidad con especial enfoque en camarón, salmónidos y otras especies. Actualmente es CEO de Aqua In Tech y consultor para Gerson Lehrman Group, Zintro y Coleman Research Group. Contacto: sgnewm@aqua-in-tech.com



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