Panorama Acuicola 

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El control de las cargas de algas verde-azules escrítico para la cría de peces y camarones.

Agua + Cultura03 de julio de 2012

Las cianofitas son un grupo primitivo de bacterias foto sintéticas que se encuen tran en los estanques de camarones y peces, muchas veces en niveles sumamente altos.


Es muy importante para la producción acuícola que se incluya el control de algas en los programas de administra­ción de riesgos, pues muchas especies que son fácilmente encontradas en los estanques tienen el potencial de ser tóxicas e incluso provocar enfermeda­des graves en el ser humano.
Las cianofitas son un grupo primitivo de bacterias foto­sintéticas que se encuen­tran en los estanques de camarones y peces, muchas veces en niveles sumamente altos. Se presentan como resultado del exce­so de nutrientes y son síntoma de un ecosistema fuera de balance. Aparte de provocar falta de oxíge­no en los estanques, producen una amplia variedad de toxinas. Algunas de ellas son bien conocidas, otras no tanto, y es muy probable que muchas de ellas todavía no sean identificadas. Muchas especies de algas produ­cen toxinas, incluso algunas que se consideran benignas; es muy pro­bable que impacten la salud de los organismos y podrían contribuir a su susceptibilidad a enfermedades.
Entre las toxinas más comunes se encuentran las que producen mal sabor en la carne y las hepatotoxi­nas, como las microcistinas. Muchos expertos temen que las toxinas conocidas sean solo la punta de un gran iceberg y que todavía queden muchas toxinas peligrosas sin ser descritas. Una de las toxinas menos cono­cidas, la β-metilamin-L-alanina, o BMAA, por sus siglas en inglés, se encuentra en muchas especies y ha sido vinculada con enfermeda­des neurológicas en los humanos, incluyendo el mal de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Lou-Gehrig. Es un aminoácido encontrado en peces silvestres (incluyendo las aletas de tiburón), cangrejos y camarones, en niveles que son potencialmente tóxicos para cualquiera que los con­suma. Hay muy pocos estudios que muestran su presencia en camarón cultivado hasta la fecha.
Mientras que la evidencia sugiere que algunas toxinas son fácilmente metabolizadas por los peces, su pre­sencia constante puede hacer que queden rastros de ellas en camarón y peces al momento de la cosecha. Además, en algunas ocasiones, las algas verde-azules han mostrado provocar mortandad en el camarón cultivado. Es vital que los granjeros moni­toreen regularmente sus cultivos para detectar la presencia de estas algas y tomar las medidas necesarias para disminuirla; algunos métodos son mejores y más seguros que otros. El monitoreo de la presencia de estas toxinas debe incluir el uso de kits que puedan diagnosticarlas, y deben ser un elemento básico en cualquier buen programa de certifi­cación y administración de riesgos; los programas que no los incluyan están pasando por alto este peligro potencial. Las prácticas sustentables no significan nada si los consumi­dores corren el riesgo de ser enve­nenados.


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