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El Blog de Artemia Salinas de marzo 2011

De Globalización y Acuicultura | 1 Comentarios

14 de marzo de 2011

Creo que algunos funcionarios públicos y otros tantos políticos han entendido mal eso de la “Globalización”, y desaprovechando las oportunidades que puede brindar, han sido presa de todas las desventajas que también conlleva, producto de un reducido sentido común, una abundante ignorancia y el desinterés natural que los caracteriza, sobre todo en los países “emergentes”.

La apertura global de mercados, propuesta inicialmente por los países desarrollados, tiene las máximas ventajas para los países que tienen mucho que exportar, y que además sus productos son competitivos en todos los mercados, y las máximas desventajas para los países que todo importan, o bien que con los reducidos productos que exportan son muy poco competitivos en los mercados internacionales y muy susceptibles de salir de ahí.

Entonces un país con las características que rigen a la región Latinoamericana, realmente tiene pocas oportunidades de aprovechar la “Globalización” puesto que no cuenta con una gran cantidad de productos competitivos para exportar y sí tiene una considerable dependencia científica y tecnológica del exterior, que lo hace importar una gran cantidad de servicios  productos.

La cuestión es, cómo estos países pueden estimular el desarrollo de su incipiente industria local, si dejan abierta la puerta a importaciones de todo tipo de productos con aranceles negociados al vapor en tratados internacionales que, si bien dignifican a los mandatarios firmantes del momento, al mismo tiempo dejan imprudencialmente un candado para el crecimiento de su propia industria local futura.

En la lista de las exportaciones más importantes de los países Latinoamericanos, aparecen las empresas manufactureras de automóviles y productos y partes automotrices y de la industria de la tecnología de la información con cifras impresionantes en ventas al exterior.

Sí, pero esas empresas en realidad solo se están aprovechando (gracias a las ventajas de la “Globalización”) de la mano de obra barata del país sede para exportarse a sí mismos estos productos e importarlos con aranceles y precios disminuidos y poder ser más competitivos en el mercado que tienen como destino.

Es un juego interesante; proponen la globalización, abren las fronteras, importan insumos baratos, producen productos baratos, exportan a otros mercados con aranceles baratos, y venden y crecen. Aquí lo único que queda en el país sede son los empleos generados y los impuestos...si se pagan.

No obstante esta situación, no pretendo hacer aquí un análisis difamatorio de la “Globalización”, ni mucho menos; lo que creo que les ha faltado a los funcionarios y políticos Latinoamericanos, es inteligencia, sagacidad, astucia y sentido común para también ellos sacarle provecho a los acuerdos comerciales en beneficio del desarrollo de la vocación industrial de sus países.

Yo entiendo que hay productos y servicios en los que va a ser muy difícil que los países Latinoamericanos logren una participación competitiva en los mercados internacionales en el corto y mediano plazo, sobre todo hablando de sectores que demandan un componente tecnológico de muy alto desarrollo y costo.

Cerrar las importaciones a los teléfonos celulares, por ejemplo, porque los va a producir una empresa con tecnología local mejorada y a menor costo, no tendría mucho sentido.

Por eso, los países Latinoamericanos tienen que identificar cuáles son sus ventajas naturales que les puedan permitir tener condiciones únicas de competitividad internacional y enfocarse al desarrollo de estas industrias con toda una estrategia bien definida.

Es aquí en donde no logro entender cómo México, por ejemplo, que tiene un consumo interno actual de más de 100,000 toneladas de tilapia que corresponde a solo 0.8 kg per cápita, y que tiene al mercado de los EE.UU. (con un tratado de libre comercio firmado) como vecino con una demanda anual de 450,000 toneladas y que importa más de 400,000, no solo no exporte ni un solo kilo a los EE.UU., sino que además importe más de 60 mil toneladas de tilapia de China para abastecer su demanda local. Y todo esto ante la beneplácita mirada de las autoridades correspondientes del sector pesquero y acuícola, que seguramente se quedarán pensando que gracias a la Globalización los mexicanos pueden comer pescado.

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