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01 de julio de 2010
Es el anuncio que discretamente se leería en el periódico de cualquier país, sobre todo de Latinoamérica, en la sección de empleos para; expresidentes municipales, ex-diputados, ex senadores, ex-candidatos del partido, amigos del primo del secretario o ministro, primos y compadres del presidente del partido y hasta consuegros, nueras, sobrinos y ahijados de cualquier empleado público con un puesto más allá del tercer piso.
Sin embargo, a pesar de la exaltación que genera semejante supuesto, no sería nada mala idea que estos sujetos candidatos a ocupar algún cargo público de dirección en el sector acuícola en serio tomaran un “Curso Básico de Actualización en Acuicultura”, con lo cual ahorrarían al sector y al país, años perdidos en un inútil aprendizaje y miles de pesos derrochados en programas y desarrollos sin un cabal conocimiento de la industria.
Imagínense que toda la Comisión de Pesca de la H. Cámara de Diputados, se inscribiera a este curso en cuanto fuera nombrada, antes de tomar posesión, como un requisito previo, vamos. Ya llegarían los flamantes diputados con un conocimiento básico del sector acuícola y pesquero a la toma de protesta, y tendrían un mejor conocimiento de cuáles políticas públicas en materia acuícola y pesquera proponer e impulsar. Sabrían quiénes son los actores clave de la industria, quiénes son los grillos, quiénes los tramposos y embusteros, o los que simplemente se dedican a trabajar y a producir (los más callados, por lo general).
Cualquier ex-presidente municipal, ex-candidato, ex-senador, exdiputado que sea invitado a tomar un puesto de dirección en el sector público en materia acuícola y pesquera, con un curso previo de este tipo, llegaría a su trabajo con una idea clara de lo que el sector quiere y necesita, en lugar de hacer cantinflescas propuestas que al final no benefician a nadie, y se traducen en un derroche de ignorancia y pérdidas económicas en proyectos fallidos a los que nadie les hace caso.
Se acabarían los funcionarios públicos “patito”, esos que nada más llegan al puesto “mientras” se desocupa una plaza más cercana al gobernador, o “mientras” me lanzo de candidato a presidente de manzana, diputado, senador o de lo que sea, o a esos que se los dan como premio por su buena conducta en el partido, porque perdió una candidatura interna, o simplemente porque es un fiel servidor del secretario, del ministro, del gobernador o del presidente en turno.
Ya bien preparados con un curso de Acuicultura Básica, estos funcionarios, predestinados a desempeñar un papel ridículo y de pobre valor en cuanto a resultados, en donde todos se dan cuenta de esto menos ellos mismos, podrían dar un giro a su destino manifiesto y convertirse en un influyente y bien preparado gestor público que trabaje de la mano con la industria y que se haya convertido en un desarrollador de proyectos productivos, con resultados tangibles en el crecimiento de la producción, generación de riqueza y desarrollo rural.
Lo mejor de tener un curso de este tipo, es que los que reprueben se quedarían fuera...ah caray, ¡quedamos con la posibilidad de que no entre nadie! Imagínense a toda la Comisión de Pesca de la H. Cámara de Diputados que no pueda tomar posesión porque no pasaron el curso de Acuicultura y Pesca Básica y están reprobados. Bueno, los podríamos entonces condicionar a que lleven un curso propedéutico de un año al tomar su curul, así tendríamos la oportunidad de que se compenetraran más con el sector.
También hay que considerar que con semejante requisito, igual hay varios que desisten del puesto y les dejan paso a otros que sí se atrevan a tomar el curso y pasar la prueba.
Sería un filtro para los funcionarios ineficaces, incapaces e ignorantes, de esos que hay por ahí. Como decía un viejo y connotado político mexicano: “Un sector no puede estancarse por la ignorancia de una sola persona”.
Piénsenlo, “Acuicultura Básica para Funcionarios Públicos”, no es ninguna mala idea, se aceptan propuestas... www.panoramaacuicola.com/blog