Panorama Acuicola 

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El Blog de Artemia Salinas

Las dos acuiculturas: la de los productos de alto valor y la que alimentará al pueblo | Sin Comentarios

08 de agosto de 2017

Por: Artemia Salinas
Por ejemplo, si hablamos de la acuicultura de peces marinos o de camarón, la conversación se debe de situar en un contexto de empresas privadas que están haciendo un importante esfuerzo en desarrollar una industria nueva para la que no hay un marco regulatorio establecido, ni una red de proveeduría de equipos e insumos desarrollada, ni suficiente personal técnico con las habilidades requeridas disponible en el entorno.

Esta acuicultura va a generar un desarrollo industrial de productos de bajo volumen, pero de alto valor agregado para mercados selectos, preferentemente de exportación, con la consiguiente derrama económica en su alrededor. Pero si hablamos de la acuicultura de especies como tilapia, bagre, carpa y rana, solo por mencionar algunas, es muy probable que estemos hablando de micro y pequeñas empresas rurales, muchas de ellas familiares y comunales, que por lo general están aprovechando algún recurso natural ya existente para crear una nueva fuente de autoempleo y alimentación. Esta acuicultura,  bajo una política de Estado que impulse su crecimiento, similar a las políticas que impulsan la agricultura,  va a desarrollar commodities de gran volumen, para alimentar al pueblo.  Por lo general las dos acuiculturas coexisten en la mayoría de los países, especialmente en los de economías emergentes, y las dos acuiculturas requieren para su crecimiento, de un fuerte impulso del Estado, tanto en inversión financiera, como en el estabelecimiento de una apropiada gobernabilidad para cada una, que facilite su rápida expansión. Sin embargo, es tan difícil para un político - que llega a administrar la agenda pública de la acuicultura de un país, sin tener una idea clara de lo que se trata, ya no digamos de la experiencia suficiente para hacerlo, como para un técnico ávido de conocimientos y experiencias en la industria, pero con una pobre capacidad de gestión ante senadores y diputados encargados de repartir el dinero de los contribuyentes en el gasto público - gestionar las inversiones que el Estado debe de hacer para consolidar el crecimiento de las dos acuiculturas dentro de estos países, que al final se tiene como resultado la obtención de presupuestos insuficientes e inadecuadamente programados. 

Esta falta de visión en muchas ocasiones propicia que se destinen recursos para el desarrollo de programas rurales a empresas que están buscando un desarrollo industrial de la maricultura de peces o camarones, y que recursos para impulsar el desarrollo industrial de regiones costeras, se destinen a proyectos de economías familiares de pequeña escala. Al final no se obtienen los resultados planteados, ya sea porque los recursos para el desarrollo industrial no fueron suficientes, o por que los recursos para el desarrollo rural no generaron la escala industrial para lo que supuestamente fueron aplicados. Es importante que se considere la coexistencia de estos dos tipos de acuiculturas dentro del contexto gubernamental de “Acuicultura”, para que con base en esta categorización de la industria, se destinen los programas adecuados a cada una, acompañados de las políticas públicas necesarias para su desarrollo, con el objetivo de mejorar la calidad y cantidad de resultados exitosos.

Cómo acelerar el desarrollo de estrategias de habilidades dirigidas por la propia industriaacuícola que resulten en una fuerza laboral productiva para los empleadores y en empleos de alta calidad para los trabajadores | Sin Comentarios

01 de junio de 2017

Por: Artemia Salinas

Una mano de obra calificada y adaptable es crítica para la aceleración del crecimiento de la acuicultura en Latinoamérica. Además, es la única forma de mantener el crecimiento económico sostenible de la industria y competir exitosamente en el mercado global.Con base en la demanda de productos acuícolas existente en el mercado, se deben comprender cuáles son las habilidades necesarias por desarrollar en el personal de los diferentes sectores de la industria para facilitar un mejor acceso a los trabajadores calificados a crecer, innovar y ser más productivos. 

Una estrategia para el desarrollo de habilidades centrado en soluciones impulsadas por la propia industria, ayudará a identificar los puntos críticos y los cuellos de botella en los procesos productivos en las granjas acuícolas y en los procesos postcosecha, proceso y comercialización, en dónde se requieren trabajadores con habilidades técnicas específicas, que las empresas no pueden encontrar hoy, aún que haya personas buscando empleo en la industria. 

Los Ministerios de Pesca y Acuicultura en Latinoamérica, por lo general tienen experiencia (o pueden contratar asesores que lo hagan) en realizar análisis económicos y análisis de las cadenas de producción y suministro de los productos acuícolas de mayor mercado, de manera que pueden identificar la demanda de fuerza de trabajo que se requiere a lo largo del proceso de producción y comercialización de los mismos. Una vez identificada la demanda de habilidades para la fuerza laboral de la industria acuícola, estos Ministerios de Pesca y Acuicultura deberían gestionar estas necesidades y alinearlas a las políticas indicadas para conseguir el respaldo generalizado de: las agencias, institutos, universidades y otras entidades que se puedan sumar a este esfuerzo conjunto de capacitación y desarrollo.

El desarrollo de capacidades impulsado por la demandaHoy en día hay muchos técnicos y profesionales desempleados o subempleados que carecen de las aptitudes y de las habilidades que las empresas acuícolas necesitan para llenar los puestos de trabajo que van abriendo conforme su crecimiento.

 La gestión de los Ministerios de Pesca y Acuicultura debería consolidarse mediante el financiamiento para el desarrollo de capacidades impulsado por la demanda, sobre todo, regional y comunitaria, que culmine con la capacitación de los trabajadores de la industria acuícola que puedan satisfacer las necesidades de los pequeños, medianos y grandes acuicultores, para acelerar el desarrollo de sus empresas. 

Involucrar a las empresas a identificar y facilitar mejores prácticas de capacitación impulsadas por la industria Un enfoque fragmentado de la capacitación a menudo ignora las necesidades inmediatas y de largo plazo de la industria y de la comunidad en donde se encuentra.Los Ministerios de Pesca y Acuicultura deberían de participar en establecer la comunicación directa entre las empresas acuícolas con la comunidad económica circundante (centros de capacitación y desarrollo de universidades, centros de investigación, institutos politécnicos, cámaras industriales, cámaras de comercio, etc.) para identificar y articular la necesidad de capacidades de la fuerza de trabajo de la industria, y crear una proveeduría de trabajadores altamente calificados. 

Al interaccionar las necesidades de fuerza laboral de la industria acuícola, con otras industrias ya establecidas, se pueden tomar como ejemplos modelos que ya han sido exitosos en otras cadenas de producción de diferentes productos.

Las necesidades de capacitación de los trabajadores de la industria acuícola no son únicas.

El modelo de clusters automotrices es un buen ejemplo de cómo solucionar la proveeduría de trabajadores con alta demanda de capacidades y habilidades. Este es el tipo de modelos que la industria acuícola debe de seguir si se espera que llegue a compensar la demanda de pescados y mariscos que la pesca será insuficiente para satisfacer a mediados de este siglo.

La lucha de la acuicultura es contra el “Status Quo” | Sin Comentarios

25 de abril de 2017

Por: Artemia Salinas
Nunca como antes las decisiones de una generación van a afectar tan dramáticamente la vida de las generaciones posteriores. Las acciones que determine hacer la generación que tiene el control hoy de todos los acontecimientos mundiales van a generar efectos que se manifestarán de una u otra manera en el futuro, y en muchas ocasiones estos efectos, o no se han analizado con la seriedad que se deberían, o no se han considerado correctamente los alcances de sus consecuencias reales, o ni siquiera se han cuestionado.

El conflicto del cambio generacional en la toma de decisiones, por ejemplo de qué políticas sociales, económicas y ambientales se deberían adoptar en el mundo para los próximos diez o veinte años, se manifiesta a la hora que estas políticas son tomadas por personas que tienen en la actualidad en promedio entre 55 a 75 años, que aún se consideran a sí mismas con una perspectiva de vida útil de 20 o 30 años, pero que su capacidad de adaptación a los cambios se ha reducido significativamente y que por lo general buscan mantener un estado de vida estático en el nivel de comodidad al que han podido alcanzar con los años. Representan en suma el “status quo” de la sociedad mundial. En este orden de ideas podemos exponer muchos ejemplos de cómo las decisiones que se toman hoy por este “status quo” van generar situaciones que mañana tendrán que enfrentar y resolver las nuevas generaciones, pero para simplificar esto podemos hacernos algunos cuantos simples custionamientos: ¿Son las generaciones jóvenes las más interesadas en mantener la idea de la producción de energía a través del uso de combustibles fósiles? ¿Son los “millennials” los más interesados en mantener la idea de no darle ningún crédito al planteamiento de que la temperatura del planeta esta cada año incrementándose? ¿Son los jóvenes los que en mayoría rehúyen a la integración de culturas, personas y países? ¿Son estas generaciones del futuro los que están a favor de los subsidios que los gobiernos otorgan a la pesca de arrastre, y a otras pesquerías que están al borde del colapso?En este contexto, nos deberíamos de cuestionar si tiene sentido que una generación, cuyas posibilidades de llegar a ver el resultado de las decisiones que tomen hoy en día en los próximos 15 o 20 años son limitadas, continúen, empecinados en su afán de mantener su “status quo” y temerosos de perder una estabilidad que solamente existe de forma aparente y que no es real, tomando decisiones de forma egoísta sin considerar el escenario al que se van a enfrentar estas jóvenes generaciones en un marco de terribles consecuencias. 

La acuicultura es un buen ejemplo de estos escenarios. La falta de producción de pescados y mariscos puede ocasionar una demanda insatisfecha de proteína de origen animal para la población humana de los próximos 20  años de proporciones apocalípticas. Esto sin considerar los problemas sociales y económicos que se verán en las poblaciones costeras de la mayoría de los países del mundo, cuando sus habitantes tengan que emigrar en busca de alimentos y trabajo, una vez que terminen de colapsar las pesquerías que aún quedan en el mundo. 

La FAO todos los años emite alertas a los gobiernos del mundo sobre este inminente desafío. Esos gobernantes, de entre 55 a 75 años, no parecen entenderlas. Pero en veinte años, probablemente ellos no tendrán que padecer las consecuencias de no tomar las decisiones adecuadas a tiempo. Son las generaciones de jóvenes las que tienen que decidir si quieren compartir un hermoso escenario en la costa, con la vista de las granjas de peces con los que alimentan a sus hijos. Son los jóvenes los que tienen que decidir si prefieren invertir como sociedad en el desarrollo de la acuicultura sostenible, en lugar de invertir en mantener una industria pesquera insostenible, económica y ambientalmente.La era de las comunicaciones y la democratización global del Internet le han dado, por fortuna, poder a las personas de a pié. Úsenlo.

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