Panorama Acuicola 

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Un vínculo más estrecho entre la clase política y la comunidad científica, dentro de una coordinación global, son esenciales para evitar un colapso ambiental a futuro

Artículos y entrevistas01 de diciembre de 2015

El calentamiento global, primero entre todos, tiene una enorme cascada de efectos, tales como eventos de climas extremos, desertificación, inundaciones y tormentas violentas, que afectan a la biodiversidad, a los recursos hídricos, la reforestación, la fauna y la producción de alimentos.


Por: Mauro Lenzi*

La acuicultura intensiva necesita un rediseño radical centrado en especies más sustentables, sin embargo, se requiere de una coordinación política a nivel mundial, así como de un acuerdo entre la comunidad científica, que está aún dividida entre aquellos que pugnan por reducir los niveles tróficos de los peces que se cultivan, contra los que continúan con el cultivo dispendioso de especies carnívoras.Nuestro mayor desafío del presente siglo será forjar la colaboración entre las esferas de la ciencia y la política. Pareciera que ya existe –expertos son convocados por instituciones públicas y gobiernos locales para solicitarles opinión, estudios de conductas, etc.-, pero mientras se gastan presupuestos en estudios, mismos que se archivan en las oficinas, las decisiones subsecuentes son continuamente determinadas por la presión social y no siempre corren en la buena dirección para el mejor manejo ambiental y la renovación de los recursos.Esto no quiere decir que la política deba ser reemplazada por la tecnoburocracia: ésta debe ser siempre libre, porque el riesgo podría ser el derivar de la democracia hacia una ideología rígida, aún cuando naciera de la misma comunidad científica. Sin embargo, las decisiones sobre los proyectos que acarrean fuertes consecuencias ambientales no pueden ya tomarse libremente.La coordinación es claramente necesaria a altos niveles porque los efectos de las decisiones administrativas, en especial en el campo de las políticas económicas y el manejo de la tierra, son de cada vez mayor alcance y pueden afectar áreas geográficas muy distantes unas de otras.Consideremos unos ejemplos.

El calentamiento global, primero entre todos, tiene una enorme cascada de efectos, tales como eventos de climas extremos, desertificación, inundaciones y tormentas violentas, que afectan a la biodiversidad, a los recursos hídricos, la reforestación, la fauna y la producción de alimentos. Si se actúa tarde, evitar estos problemas será extremadamente difícil porque implica frenar a sectores financieros y empresariales, y modificar los patrones de países en desarrollo. La comunidad científica necesita mostrar una gran coherencia interna y no permanecer dividida ante los riesgos que enfrenta el planeta. Esta división es fomentada por intereses industriales que pretenden mantener el status quo. No existe una planeación racional de desarrollo. Ciertos territorios deben ser protegidos de los efectos de iniciativas económicas, aún cuando exista una penalización; los convenios deben establecerse en los sitios que los pueden sustentar. Se trata de un concepto difícil de traducir en una acción política.Un segundo ejemplo es la acuicultura. Las granjas de peces en el Mediterráneo y en el Atlántico Norte, que producen básicamente peces carnívoros, utilizan alimentos que contienen harina de pescado elaborada con la fauna de acompañamiento de las pesquerías del Atlántico Norte y del Pacífico Sur. El mercado de peces vivos incrementa la dispersión de especies alóctonas y de enfermedades que pueden afectar a las poblaciones naturales de peces, a las pesquerías y a las mismas granjas.Una regulación a nivel mundial ha sido largamente aplazada. La acuicultura intensiva necesita un rediseño radical centrado en especies más sustentables y una promoción que considere la educación de los consumidores. Sin embargo, se requiere de una coordinación política a nivel mundial, así como de un acuerdo entre la comunidad científica, la cual está aún dividida entre aquellos que pugnan por reducir los niveles tróficos de los peces que se cultivan, contra los que continúan con el cultivo dispendioso de especies carnívoras, lo que es también una fuente de eutroficación. Tal coordinación dañaría los intereses de la libre empresa, pero es esencial para la supervivencia de la ascendente población subalimentada en el mundo.

En Italia, las granjas de peces han sido ubicadas cerca o encima de praderas de pastos marinos (Posidonia oceánica). Los daños a estas praderas han ocasionado la erosión costera; para remediar la pérdida de arena, que afecta al turismo (la mayor y a veces única fuente de empleo de varias comunidades), se transporta a su vez arena que se encuentra a cientos de metros de la playa, lo que a su vez favorece una futura erosión durante los meses de climas extremos.En contraste, los científicos pueden contribuir a la confusión. Un ejemplo es la exageración de los posibles efectos de las especies alóctonas y de su fallo en considerar el contexto de las condiciones de un ambiente ya degradado. Como ejemplo, se tiene a Caulerpa racemosa var cilindracea, que fue considerada inicialmente como peligrosa para las poblaciones alóctonas del Mediterráneo porque invade rápidamente muchos ambientes. Ahora sabemos que esta alga retrocede conforme la resiliencia del medio ambiente recupera sus condiciones originales. En este contexto, aun cuando no dispongo de información científica para demostrarlo, pienso que lo mismo ocurre con el langostino Procambarus clarkii, originario de la costa del Atlántico de EE.UU., que invadió muchos sitios en Europa. Sin embargo, todos ellos fueron degradados sin la necesidad de que hubiera depredadores presentes. Lo mismo pudo ocurrir con Carcinus maenas y con C. aestuarii, originarios de Europa y que habían invadido las costas de América. Tales errores de apreciación han tenido costos de energía y recursos que pudieron haberse dirigido a otro objetivo, pensando en los periodos de vacas flacas.Reflexionando en que el conocimiento debería cubrir un amplio espectro, se podrían evitar alarmas que dañan la credibilidad científica frente al público. Este es un problema que también incluye a las revistas científicas, las que deberían ser más selectivas y aplicar revisiones más rígidas.Más allá de decidir qué investigación financiar, pienso que los administradores deberían ser asesorados por un consejo de evaluación que tenga una rotación frecuente de miembros, para evitar malestares crónicos.



*Título Original del artículo: A Closer Link between Politics and the Scientific Community, as well as Global Coordination are Essential to Tackle Environmental Collapse. Sobre el autor: Es colaborador especializado en el Laboratorio de Ecología y Acuicultura (Lagoon Ecology and Aquaculture Laboratory (LEALab), Orbetello Pesca Lagunare Company).



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