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Artículos y entrevistas de mayo 2010

El sector camaronícola en Ecuador enfrenta grandes retos

05 de mayo de 2010

Cesar Monge, Presidente de la Cámara Nacional de Acuicultura
Cesar Monge, Presidente de la Cámara Nacional de Acuicultura

La producción acuícola en Ecuador enfrenta retos importantes para mantener su competitividad mundial ante medidas unilaterales asumidas por su gobierno; primero el Decreto 261 sobre las concesiones camaroneras y ahora un impuesto por el uso de agua marina en los cultivos.

El sector camaronícola ecuatoriano vuelve al ojo del huracán mediático, esta vez, librando una batalla “en la defensa de su derecho a trabajar y producir”, así lo dijo César Monge, Presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura en entrevista con Panorama Acuícola Magazine.

Fue en octubre del 2009 cuando el gobierno nacional ecuatoriano comenzó con la revisión del Reglamento General a la Ley de Pesca y Desarrollo Pesquero, a fin de precisar y actualizar los requerimientos para mantener o renovar las concesiones productivas en el sector camaronero del Ecuador. Esta iniciativa del gobierno obedeció a la búsqueda de una mejor regulación de aquellos que tienen una concesión del Estado para desarrollar una actividad productiva en una superficie que le pertenece a la nación.

No se trata de un asunto menor, pues aproximadamente 40% de la producción acuícola de camarón se establece en propiedad del Estado.

Sin embargo, causó conmoción cuando el gobierno nacional publicó el Decreto 261 el primero de marzo del año en curso. Este documento, firmado por el presidente Rafael Correa; Nathalie Celi, Ministra Coordinadora de la Producción Empleo y Competitividad; y Ramón Espinel, Ministro de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca; incluía ciertos parámetros que causaron desconcierto en el sector camaronícola: En primer lugar, el decreto no sólo abarca concesiones camaroneras en propiedad del Estado, sino también en propiedad privada. En segundo lugar, establece un límite de extensión productiva de 50 hectáreas para personas naturales y 250 ha para empresas o personas morales y también limita las relaciones entre empresas o concesionarios para que no se rebase el tope de área productiva, con la sanción de retirar la concesión a quien viole esta regla; finalmente, establece una serie de normas calificadas como “absurdas” por diversos miembros del sector. Inmediatamente, la Cámara Nacional de Acuacultura, encabezada por César Monge, redactó una carta dirigida a los autores del decreto para que rectificaran los puntos antes mencionados. Los medios nacionales e internacionales de comunicación cubrieron la noticia, siguiendo paso a paso las acciones del sector de cara a esta amenaza jurídica para la productividad; lo que desembocó en una marcha pública donde participaron gremios, asociaciones y cooperativas de distintos puntos del país.

Según Monge, nunca se interrumpió la comunicación con las autoridades y finalmente “el resultado fue positivo”. Días después, el gobierno del presidente Correa anunció que las medidas ya no se aplicarán en la propiedad privada; y por lo tanto, en ese apartado ya no habrá límite con respecto al número de hectáreas para producción o límites en las relaciones entre empresas y personas naturales. Además se revisarán los procesos para renovar o mantener la concesión, por ejemplo, incluyendo las medidas ambientales (que antes no se tomaban en cuenta).

El Estado evaluará a través de un análisis técnico por un año para revisar estas medidas para determinar el tamaño óptimo para que las camaroneras sean competitivas en un mercado mundial. Lo mismo que los conceptos de vinculación, para ver qué es lo más apegado a la realidad.

Sin vacilar, César Monge argumento que el éxito de esta movilización del sector se debe principalmente a tres factores: En primer lugar, que “se hicieron argumentos claros y transparentes”; en segundo lugar, a “que los medios de comunicación entendieron nuestros argumentos, se hizo una gestión de prensa muy fuerte y hubo movilización pública”; y finalmente, a que “el sector en Ecuador está bastante unido y organizado. Tenemos la Cámara Nacional de Acuacultura, once gremios, asociaciones y cooperativas en distintos puntos del país. Y todos juntos, hacemos una asamblea y ahí se toman importantes decisiones de la industria”.

Otro asunto no menos importante, es la posición de la Cámara Nacional de Acuacultura en relación a la cesión de concesiones a quienes no cumplan con los reglamentos establecidos por la Ley de Pesca y Desarrollo Pesquero. El último día de marzo fue el plazo para que los concesionarios cumplieran con todos los requisitos dispuestos por la ley. “Como sector, no defendemos a quienes no cumplen con la ley. No defendemos lo indefendible” explica César Monge y añade que fue “el sector privado quien propuso al gobierno en el 2008-2009 comenzar un ordenamiento, regularización y formalización en el sector camaronero. Es un proceso en el que trabajamos fuertemente”.

Una batalla más, ahora por el agua

Sin embargo, a esta serie de eventos le siguió el anuncio de la iniciativa de ley con la cual se pretende gravar a la actividad camaronícola por el uso de agua marina en los cultivos. “Esto raya de lo cómico a lo demencial.

Ningún otro país tiene este tipo de impuesto” asevera Monge y ejemplifica: “El agua es el oxígeno para las especies del mar. ¿Qué sigue? ¿Qué también cobren a los ganaderos por el aire que respiran las vacas para producir leche? ¿O el oxígeno que usan las plantas de bananos?” De proceder, la Ley de Aguas podría poner en riesgo la rentabilidad de la camaronicultura. “Este es un negocio de márgenes muy estrechos.

Poner un impuesto inédito en el mundo, nos podrían sacar del mercado”, declara Monge.

Al cierre de esta edición, el sector camaronícola ecuatoriano se organiza para presentar su defensa ante esta iniciativa de ley. Sin embargo, algunos expertos opinan que es muy posible que sí sea aprobada.

“Este es un sector que ha atravesado por muchos golpes. Sufrimos la época de la mancha blanca y lo superamos.

La demanda por dumping de los Estados Unidos; fuimos el primer país y el único en ganar la batalla y aún contrademandamos a quien nos demandó y salimos adelante. Luego el colapso de los mercados internacionales, y aún así estamos produciendo con los mismos niveles que en los años anteriores y aquí seguimos. Nos ha pasado demasiado, como para dejarnos derrotar tan fácilmente”, concluye César Monge.

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