Panorama Acuicola 

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Artículos y entrevistas de octubre 2009

Mejoramiento genético del camarón

30 de octubre de 2009

En México, el camarón es la especie de cultivo acuícola más importante, pues representa más de 80 por ciento del valor de siembra de la producción del sector en país, además ocupa el lugar siete dentro de los países camaronicultores.

En México, el camarón es la especie de cultivo acuícola más importante, pues representa más de 80 por ciento del valor de siembra de la producción del sector en país, además ocupa el lugar siete dentro de los países camaronicultores.

Ante la competencia nacional e internacional, particularmente de China y Tailandia, los productores mexicanos demandan material genético de alta calidad, es decir, de larvas con velocidades de crecimiento y tasas de sobrevivencia mayores.

El doctor Héctor Castillo Juárez, profesor-investigador del Departamento de Producción Agrícola y Animal de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), junto con otros especialistas, realiza estudios de mejoramiento genético de larvas de camarón.

Mediante un acuerdo con Maricultura del Pacífico S.A. de C.V. –el principal laboratorio productor de larvas de este tipo de crustáceos en México–, se lleva a cabo el proyecto de investigación Selección genética del camarón blanco del Pacífico (Litopenaeus vannamei) en México.

Con el estudio se ha diseñado un programa de mejoramiento genético, con el que se han logrado avances notables en el peso de las larvas, que representa alrededor de 10 por ciento más que el obtenido en los tres mejores laboratorios de México.

Los aportes del trabajo derivan de la implementación de una metodología de los valores genéticos de los individuos evaluados denominada Mejor Predictor Lineal Insesgado (BLUP, por sus siglas en inglés) desarrollada y empleada en animales de granja desde hace tiempo, pero de reciente aplicación en la camaronicultura.

Hace un par de años este grupo instrumentó además un índice de selección que toma en cuenta el crecimiento y la sobrevivencia.

El programa consiste en seleccionar a los animales que tienen los mejores desempeños productivos, mediante el uso de complejos métodos estadísticos que consideran las relaciones de parentesco entre los miles de individuos para efectuar las evaluaciones genéticas de las familias de camarones. Para ello se seleccionan larvas y post-larvas que crecen más rápido y cuya tasa de sobrevivencia es más alta.

Para llevar a cabo el proceso de selección se identifica a cada camarón mediante la elastomerización, que consiste en introducir un elastómero –líquido plástico fluorescente de color– debajo del esqueleto del crustáceo en su masa muscular en tres regiones y empleando combinaciones de colores.

Con la mezcla de tonos y posición se establece a qué familia pertenece cada individuo. De esta forma se extraen todos los animales del estanque y se pesan uno por uno, para regresarlos a otros depósitos y contar así con la información de peso individual y la sobrevivencia de cada unidad sistémica.

Con estos datos se determina el mérito genético de cada familia para peso y sobrevivencia. Esto permite seleccionar a las mejores especies en cada generación, y escoger dentro de éstas a los animales superiores en talla.

La investigación de 2008 inició con el análisis de 300 familias en etapa temprana, esto es, a los 28 días de edad; se escogieron a las 150 mejores categorías taxonómicas con base en su crecimiento en este periodo, las cuales se marcaron (500 camarones por cada familia) con los elastómeros de colores y se sembraron juntas en tres estanques con diferentes condiciones ambientales.

De estas 150, empleando BLUP, se eligieron 80 unidades sistémicas con los mejores crecimientos y sobrevivencias que constituyen la población base de la siguiente generación. Un grupo de poco más de mil animales de cada familia que estuvo creciendo en otro lugar y en condiciones sanitarias controladas son los potenciales reproductores. De entre éstos se selecciona al cinco por ciento con mayor peso para ser los reproductores.

En una última etapa, de las 80 familias, de nueva cuenta se escogieron a las mejores ocho que son las que se utilizan para hacer cruzas entre ellas y producir las larvas que se entregan a los engordadores comerciales. El proceso completo toma dos años.

De manera reciente compararon en otro estudio la generación de selección de 2005 con la de 2007, empleando técnicas de genética molecular y los resultados mostraron que hay cambios pequeños en la variación genética.

Otro estudio del grupo de investigación mostró que la sobrevivencia del camarón que se está seleccionando alcanza un porcentaje de 71.5 a 73 por ciento, es decir que se sitúa en el promedio –70 a 75 por ciento– de los demás laboratorios productores de larvas.

Castillo Juárez indicó que el programa de mejoramiento genético –en el que participan académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México– contribuyó a que Maricultura del Pacífico se convierta en la empresa más grande y con mayor demanda del país, pues en el 2003 abarcaba casi 17 por ciento del mercado nacional y ahora la tercera parte de la producción de larva en el país.

La vinculación con esta industria es un ejemplo claro de la importancia que tiene la investigación aplicada que se realiza en las universidades públicas para resolver los problemas que enfrentan las empresas mexicanas, comentó.
 
Fuente: Jornada.com.mx

 

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