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Artículos y entrevistas de agosto 2009

Modelo de batea circular revoluciona la mitilicultura gallega

31 de agosto de 2009

Un gallego patenta y construye el primer criadero de mejillón para las zonas costeras menos protegidas. Bautizada como la Bateamedusa, podrá producir 150 toneladas de mejillón frente a las 80 o 90 de las instalaciones españolas actuales.

Un gallego patenta y construye el primer criadero de mejillón para las zonas costeras menos protegidas. Bautizada como la Bateamedusa, podrá producir 150 toneladas de mejillón frente a las 80 o 90 de las instalaciones españolas actuales.
 
En el pequeño muelle del municipio de Moaña, en Galicia, España, se ultima la primera batea de nueva generación. El sector mejillonero español mantiene, básicamente, las estructuras de cultivo y producción de hace 70 años, cuando se instalaron los primeros artefactos flotantes (denominados bateas) dotados de cuerdas en las que se cultiva este molusco. En los próximos días, la empresa Aister procederá a la botadura de la primera batea circular que se instalará en la ría de Vigo. Será la segunda en Galicia, después del prototipo ensayado en aguas de la ría de Muros hace pocos años. Sus promotores aseguran que el nuevo diseño aporta importantes mejoras a la producción
 
Según lo publicado por el diario La Opinión de La Coruña,       sus 34 metros de diámetro y sus grandes tubos concéntricos le confieren un aspecto impresionante. Se trata del primer artefacto para el cultivo del mejillón en aguas abiertas del océano y pretende lograr un mayor y más rápido crecimiento del mitilo.
 
El proyecto, patentado por el inventor gallego Juan Ignacio Rodríguez Vázquez, ha sido impulsado por la empresa Aister, con instalaciones en Moaña, que es líder en la fabricación, instalación y montaje de puertos deportivos y pesqueros, así como en la fabricación de embarcaciones para uso profesional. Hace unos meses Juan Ignacio Rodríguez se incorporó a este empresa que preside José Antonio Piñeiro, para dirigir la nueva división de acuicultura.
 
La Bateamedusa, como se le ha bautizado a esta nueva batea, pretende ser la punta de lanza que el sector mejillonero necesita. Los actuales criaderos flotantes de mejillón tienen casi 70 años y las mejoras que se le han introducido son escasas para hacer frente al desafío que suponen las producciones de países como China, Chile o Grecia que están invadiendo los mercados con sus productos, señala el periódico gallego.
 
El origen
En las primeras décadas del pasado siglo se comenzó a investigar el cultivo del mejillón a través de cercados y estacas, pero no fue hasta los años cuarenta cuando se inicia el gran desarrollo de la miticultura gallega gracias a Alfonso Ozores Saavedra, señor de Rubianes y marqués de Aranda, propietario de Viveros del Rial que cambia el cultivo de mejillón sobre estacas y decide intentarlo sobre cuerdas suspendidas de una plataforma flotante. En 1945 se instala la primera batea en la ría gallega de Arousa. A finales de esa década se instalan las primeras bateas en la ría viguesa. Desde entonces todo a seguido casi igual.
 
La batea circular inventada por Juan Ignacio Rodríguez, que estudió maestría industrial en Tarragona pero que se considera un autodidacta, surge de una larga experiencia profesional de más de 30 años.
 
Esta batea está construida en polietileno y formada por círculos concéntricos de diámetros variados y a distintas alturas. "Una de las principales propiedades del material es su alta resistencia y flexibilidad, lo que permite instalarla en aguas abiertas y con condiciones marinas adversas.
 
¿Por qué circular? Juan Ignacio Rodríguez explica que en una batea tradicional los mejillones que más crecen son los que se encuentran en la esquina frente a las corrientes marinas, y son privilegiados a la hora de abastecerse de placton.
 
"Esta batea tendrá un punto de anclaje en la zona central, lo que permitirá que gire muy lentamente por efecto de las corrientes. De esta forma, se turnarán a favor del placton y los mejillones de todas las cuerdas crecerán en la misma proporción", señala el inventor de la batea.
 
Su flexibilidad también le permitirá evitar que los golpes de mar produzcan pérdidas de entre el 40% y el 50% de los mejillones de las cuerdas, como ocurre en la actualidad.
 
Sobre las reticencias sobre su tamaño, Rodríguez afirma que la norma de que las bateas tuviesen 27 metros de largo "fue debida a que no había eucaliptos de mayores dimensiones. Lograr que este árbol pueda llegar a producir un tronco de estas dimensiones hace falta que haya tenido un siglo de vida", dice.
 
Esta batea tendrá el mismo número de cuerdas que las tradicionales (500), pero con peso de 28 toneladas, frente a las 86 de las existentes, alcanzará las 150 toneladas de producción -pueden llegar a las 200- mientras que ahora sólo se logra entre 80 y 90.
 
 
Rodríguez indica que el atraque de los bateeiros -para el mantenimiento y recogida de las cuerdas de las mejilloneras- lo garantiza la fortaleza de los flotadores, que soportan los golpes de los atraques. Las maniobras del personal de la batea serán similares a las de las granjas de peces, cuya estructura es similar. En vez de jaulas se cuelgan cuerdas.
 
La primera batea que se instalará en los próximos días tiene detrás a uno de los bateeiros más destacados de la ría de Vigo: José Antepazo. Este empresario será el pionero en explotar la batea circular de Aister y el sector espera con impaciencia los resultados que ofrezca este artilugio.
 
"Se ha hablado de cifras de lo que ha costado esta batea pero esto no es real. Esta tiene un precio elevado porque es una producción artesanal, de un prototipo, un encargo único. En el caso de que este sistema cale en el sector se comenzaría a fabricar en serie, lo que requeriría la compra de maquinaria y permitiría reducir costes", señala Juan Ignacio Rodríguez.
 
Esta batea forma parte de un proyecto experimental apoyado por la Junta de Galicia. El periodo de prueba se extenderá durante los próximos cinco años. "Antepazo arriesgó su capital sabiendo que se trata de un proyecto piloto del que esperamos que tenga los mismos resultados que la instalada en la ría de Muros. Allí se logró adelantar la recogida tres meses en relación a la del resto de las bateas tradicionales. Además, el producto fue magnífico, con tamaños de cada pieza de mejillón de entre 11 y 12 centímetros y registraba una tasa de desprendimientos muy baja en relación a lo que es habitual", afirma Rodríguez.
 
El inventor destaca que la Bateamedusa tiene otras grandes ventajas como su menor coste de mantenimiento, al no necesitar aplicaciones de productos bituminosos -como el alquitrán o la brea- para la conservación de los materiales de construcción, con que repercute en una menor polución de los fondos marinos y mejora el impacto medioambiental de esta actividad.
 
Las propiedades del polietileno permanecen inalterables a la salinidad del agua de mar y de los rayos solares, por lo que permite una mayor vida de la batea. Por último, este material se puede reciclar para volver a obtener materia prima para otros usos industriales.
 
 
Fuente: Mundoacuicola.com

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